Sentirse impune e inmune

Sentirse impune e inmune

En este vídeo desarrollo dos conceptos básicos para ponerse delante del público y que valen al actor y al orador; impunidad “sin castigo”, inmunidad “sin carga, sin cargo de conciencia”.

Ambos conceptos convergen en uno; sentirse invulnerable lo que significa que uno no puede llenarse el cuerpo de parches sin saber por dónde viene la herida, porque lo más probable es que, si se ha preparado bien un discurso, la herida nunca venga.

Este vídeo ha sido grabado y editado por  Gerardo Ballesteros, que produce y dirige el programa  Vamos Pádel.

Sentirse impune e inmune

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¿Te resulta molesta la palabra disconformidad?

¿Te resulta molesta la palabra disconformidad?

Es la primera clase de la mañana y toca Lengua española. El maestro tiene preparada una sorpresa un poco molesta a sus alumnos. Deberán realizar un examen analizando la siguiente frase: “El picor es una molestia que crea disconformidad”.

Para orientarlos, el maestro decide establecer un diálogo preparatorio usando a Pepito.

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¿Cuáles son los motivos por los que el inglés vende?

¿Cuáles son los motivos por los que el inglés vende?

En el copywriting el inglés vende

 

 

La semana pasada, mientras preparaba el artículo de los 50 anglicismos de moda en internet, me hice las siguientes preguntas: ¿Por qué se usan tantos anglicismos en la red? ¿Conlleva su empleo algún peligro? ¿Ofrece ventajas?

¿Cuáles son los motivos reales para utilizar el inglés en las bitácoras y en las páginas webs?

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El coaching nació en Grecia (como casi todo)

El coaching nació en Grecia (como casi todo)

Los sofistas

 

Si yo hubiera nacido en Grecia, más concretamente en Atenas, en el siglo V a.C., habría visto a Sócrates molestar a sus compatriotas haciéndoles preguntas intempestivas mientras intentaban comprar higos y queso en el ágora. Asimismo, y no una sino muchas veces, habría escuchado a Platón en su Academia echar pestes de la democracia y defender la tiranía de reyes-filósofos ante alumnos más o menos aventajados como un tal Aristóteles, quién más tarde le haría un coaching muy completito a Alejandro Magno. Y ¡por supuesto! me habrían cautivado las artes declamatorias de los sofistas, así como la profundidad y la variedad de los conocimientos que exhibían en sus larguísimos y bien estructurados discursos. (La gente prefería, en muchas ocasiones, oír a los sofistas que asistir al teatro).

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Afilando palabras

Afilando palabras

El escritor y la cuchillería del señor Viñas

 

Cuando viajaba a Madrid para intervenir en una serie, solía alojarme en un hotel de la calle Atocha muy cerca del mercado. Había que subir un poco de cuesta hasta encontrarme con la cuchillería del señor Viñas que formaba esquina entre la calle Atocha y la estrecha callejuela que llevaba directamente al paraíso de las frutas, las carnes y los pescados.

Ni que decir tiene que la cuchillería, antigua como ella sola, disponía de todos los cuchillos, navajas y tijeras habidos y por haber, además de multitud de carteles anunciadores en la fachada. Uno estaba especialmente pensado para mí, que empezaba a atiborrar la pantalla del ordenador con pequeñas historias. Decía así: “Por orden facultativa, compre en esta casa”. Entonces entré, elegí y compré.

Mi escritura cambió para siempre. Lo primero que hice fue escribir este texto que ahora te ofrezco. Dice así:

Si quieres escribir:

 

1- Busca una cuchillería que disponga de un buen surtido de cuchillos.

2- Explícale al dependiente con todo lujo de detalles para qué lo necesitas.

3- Déjate asesorar y no mires demasiado el precio.

4- Una vez elegido el cuchillo, cerciórate de que está bien afilado.

5- No te olvides de adquirir una piedra de afilar.

6- Vete a casa y busca un lugar de honor para el cuchillo y la piedra.

7- Antes de sentarte frente al ordenador, coge el cuchillo y colócatelo entre los dientes.

8- Ponte a escribir usando el teclado como si fuera una metralleta.

9- En la guerra no hay piedad. Caerán muchas palabras. Es posible que las que queden en pie merezcan la pena.

10- En caso de que la masacre sea total y no quede viva ni una palabra, deprímete un poco y después…

11- Vuelve a afilar el cuchillo y ponte a escribir.

Hay un montón de métodos para escribir bastante más pacíficos, pero este es el mejor.

Te faculto para que lo compres.

¿Hay alguna cuchillería en tu barrio? ¿Dispone tu madre, tu pareja de algún cuchillo de cocina que no use? ¿Tienes piedra de afilar en casa?

Si no tienes nada de eso, no importa, vete a unos grandes almacenes o solicita nuestro servicio.

Somos expertos en afilar palabras.

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