Clima o climatología y demás perlas del lenguaje

Clima o climatología y demás perlas del lenguaje

Perlas del lenguaje con meteorología, climatología y tecnología

Son las ocho y media de una lluviosa mañana de mediados de abril en el sur. Se podría decir que las infinitas gotas, que resbalan como perlas por los cristales, anuncian las moscas que vendrán con el primer día de calor. Si nos ponemos científicos, habría que alegrarse de la exactitud milimétrica con que predijeron lluvia los partes meteorológicos de hace una semana. La meteorología de hoy no tiene nada que ver con aquella en la que los meteorólogos de la televisión en blanco y negro apostaban su bigote en caso de errar el pronóstico. Gracias a la avanzadísima técnica espacial (tecnología) hemos cubierto los cielos de satélites capaces de detectar una mosca a muchos kilómetros de altura y registrar la más mínima variación en el clima (climatología).

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¿Se puede productizar un producto?

¿Se puede productizar un producto?

¡Tenemos nueva palabra para añadir al DRAE! De producto se han formado los siguientes derivados:

Para verbos, se ofrecen dos versiones, la corta y la larga: productizar* y productivizar*. Supongo que ambos se refieren a la acción y al proceso (porque los verbos expresan acción, estado o proceso) de convertir un servicio en producto o de fabricar y hacer un producto. No obstante, de acuerdo con la moda de las palabras largas, “me quedo” con el segundo término, que además ha parido el siguiente gerundio: productivizando*. Puestos a rizar más el rizo se puede construir el participio (que funcionan como adjetivos en muchos contextos): productizado*.

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Cómo controlar el miedo escénico y no pensar

Cómo controlar el miedo escénico y no pensar

Fotografía de Ester Rodríguez (Mediteatro)

Mens vacua in corpore sano

 

El teatro tiene una serie de leyes no escritas que deben ser respetadas en orden a controlar el miedo escénico si no queremos atraer sobre nosotros la furia de los dioses. Una de ellas es no usar jamás el amarillo en la ropa (Molière llevaba una túnica amarilla cuando murió representando: “El enfermo imaginario”, qué ironía). Otra es que, a partir del estreno, el escenario deja de ser un escenario y se convierte en una pista de despegue. Volar no es sólo para pájaros. Lo es también para aquellos buenos actores que, tras ensayar arduamente, han conseguido sentirse impunes e inmunes (ver el vídeo), es decir, ligeros y libres. ¿De qué?

De los pensamientos. Los pensamientos pesan. Pensar y pesar tienen una base común en latín, pensare que significa justamente “pensar, pesar, sopesar”.

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