¿Es posible un texto perfecto, sin errores?

¿Es posible un texto perfecto, sin errores?

Leo y releo que cada vez somos más permisivos con las faltas de ortografía y me pregunto si esto es verdad realmente. En otro lado, leo que es inadmisible publicar un texto con errores y la sentencia constituye una verdad como un templo. En otro medio social, observo patidifusa el acoso y el derribo que sufren algunos autores a través de las redes sociales porque en su texto hay una errata o un fallo ortográfico. Reacciono con sorpresa cuando se retuitean los errores ajenos con mofa, sarna y escarnio público. Me llevo las manos a la cabeza cuando alguien se queda sin argumentos y solo es capaz de responder: “Cuando aprendas a escribir, discutiremos el tema”. Entonces me pregunto: ¿Es posible un texto perfecto, sin errores de ningún tipo?

(más…)

Share Button
¿Cuál es el papel que cumple la Real Academia Española en el siglo XXI?

¿Cuál es el papel que cumple la Real Academia Española en el siglo XXI?

La lengua no es algo estático que se mantiene imperturbable a lo largo de los tiempos, sino que está en perpetua evolución. Se producen cambios constantemente y, en la mayoría de las ocasiones, somos los propios ciudadanos, usuarios que utilizamos el lenguaje de forma diaria, los que originamos estas evoluciones, que pueden ser motivadas o inmotivadas, conscientes o inconscientes.

En este contexto, ¿cuál es el papel que cumple la Real Academia Española? ¿Es normativa o prescriptiva? ¿En qué usos se basan sus recomendaciones? ¿Hay que hacerle caso al pie de la letra o contravenir sus dicterios si no estamos conformes? ¿Hacia dónde se encamina? ¿Cuáles son sus próximas acciones a medio y largo plazo?

Admito que no lo tiene fácil y que no me gustaría estar en su pellejo, aunque me encantaría formar parte de una institución de tal calibre y poder asistir a sus debates y coloquios sobre nuestra lengua que, como siempre digo, es el bien patrimonial y cultural más importante de que disponemos.

Para empezar, diré que siempre ha habido debates en cuanto al uso adecuado y correcto del lenguaje. Como un ejemplo muy práctico me remitiré a la batalla existente entre el mester de juglaría y el de clerecía. ¿Tan lejos? Sí, he viajado hasta los siglos XIII y XIV para demostrar que los juglares escribían y difundían sus obras en el latín vulgar, es decir, en el castellano primitivo, mientras que los monjes letrados se oponían en un principio a esto, pues consideraban que el saber pertenecía a los monasterios. Esto un buen día cambió, y entonces asumieron que si querían acercarse al vulgo debían hablarle en su mismo idioma. Empiezan a cultivar la lengua romance, pero siempre comunicando la nobleza en su estilo y tratando temas eruditos a los que solo se tenía acceso con una dedicación estudiosa.

“Quiero fer una prosa en roman paladino en el qual suele el pueblo fablar a su vecino”.

Gonzalo de Berceo

Más claro el agua: si quiero que me entiendan, tendré que ponerme al nivel de mi interlocutor (elección de registro).

Esto siempre ha ocurrido y seguirá pasando, así que de poco sirve mantener una mentalidad cerrada a los cambios y a las evoluciones.

Los cambios pueden venir dados por:

  • Las circunstancias históricas: que un país sea invadido por otro (así tomamos algunas palabras del francés como bagaje o garaje), por la proximidad fronteriza o por el comercio.

  • La revolución tecnológica: con anterioridad a los ordenadores, los ratones solo eran animales roedores.

  • El simple descuido fonético o la proximidad fonológica: si me suena mal una palabra o no sé cómo se pronuncia voy a terminar creando amalgamas y fusiones nuevas como, por ejemplo, “guachimán” que procede del inglés watchman o la reducción del prefijo des- en Andalucía que origina vocablos como “esgraciado” cuando lo correcto sería “desgraciado”. Este ejemplo sirve para ilustrar cómo la palabra “despabilar” suena extraña y se sustituye por “espabilar” (ambas aceptadas en el DLE con el mismo significado).

¿Cuál es el papel que cumple la Real Academia Española?

La RAE en su política panhispánica afirma que vela por la pureza de la lengua y por la claridad de expresión. Su lema archiconocido es “Limpia, fija y da esplendor”. Desde el siglo XX ha ampliado sus miras y asume una perspectiva panhispánica, es decir, contiene todos los hispanismos y, quizá, podamos ir un poco más allá, puesto que no se limita a registrar solo las formas mayoritarias, sino también las minoritarias.

¿Es normativa o prescriptiva?

Antes que nada, vamos a recurrir al Diccionario de la Lengua Española (DLE) para fijar ambos conceptos:

prescriptivo, va

  1. Que prescribe (preceptúa, ordena). Normas prescriptivas.

normativo, va

  1. Que fija la norma.
  2. Conjunto de normas aplicables a una determinada materia o actividad.

gramática normativa

  1. Ling. gramática que define los usos que se consideran correctos en la lengua culta de una comunidad.

La Real Academia Española siempre se ha caracterizado por ser más normativa que prescriptiva. Generalmente, registra los usos adecuados, menciona los inadecuados y recomienda más que manda.

 ¿En qué usos se basan sus recomendaciones?

Aquí llega lo realmente interesante. La conformación de la RAE y del DLE se basa en los usos sociales. El proceso más o menos es el siguiente:

1º: Se crea una nueva palabra, acepción o expresión por el mecanismo pertinente.

2º: El uso de este nuevo vocablo o acepción se generaliza en la sociedad y puede incluso traspasar fronteras.

3º: La Real Academia percibe esta influencia y lo registra en el Diccionario o en el manual que le corresponda. Entonces divaga y medita sobre si su uso es adecuado o inadecuado dependiendo del contexto (formal o informal) y si pertenece al registro culto, coloquial o vulgar.

Es decir, la Academia de la Lengua Española no puede jamás inventarse un vocablo, acepción o expresión porque a ella le venga en gana y establece la norma basándose en los usos sociales.

En el Diccionario encontramos que la palabra “bruja” tiene alguna acepción que puede que no nos guste como, por ejemplo, las siguientes:

  1. f. En los cuentos infantiles o relatos folclóricos, mujer fea y malvada, que tiene poderes mágicos y que, generalmente, puede volar montada en una escoba.

  2. f. Mujer que parece presentir lo que va a suceder.

  3. f. coloq. Mujer de aspecto repulsivo.

  4. f. coloq. Mujer malvada.

En este caso y en otros más, no podemos instar a la RAE a que elimine estas acepciones porque no sean políticamente correctas o porque no vayan con nuestra forma de pensar. El Diccionario no recoge términos o acepciones que sean correctos o incorrectos desde el punto de vista de la sociedad, sino que se limita a dejar constancia del uso social que se le da en algunos contextos a esos vocablos. En un momento dado, lo que hace es señalar que el uso es coloquial.

¿De quién o de qué depende que estas acepciones peyorativas vayan desapareciendo poco a poco del lenguaje?

 

Solo hay una respuesta posible: dependerá de la educación y del trabajo conjunto de toda la sociedad en su labor de concienciación para con las distintas realidades. Cuando nadie entienda por “bruja” que esta es una mujer fea y malvada, entonces el Diccionario cambiará la acepción y pondrá la abreviatura “Ant.” (antiguo) o la de “f. coloq. p. us.” que significa: femenino, coloquial y poco usado.

¿Por qué la RAE no borra estas acepciones del Diccionario cuando ya no son habituales?

 

Porque en algún momento, allá por el siglo XXV, cuando alguien lea un texto del siglo XIX, XX o XXI necesitará conocer dicha acepción para comprender el texto y situarlo en su contexto.

¿Hay que hacerle caso al pie de la letra o contravenir sus dicterios si no estamos conformes?

 

He aquí donde puede residir el problema principal. En los pocos casos en los que la Real Academia ha intentado regular la norma, sin tener en cuenta los usos sociales, es donde se ha dado de bruces y se ha estampado contra el muro social.

Un ejemplo de ello fue cuando decidió que el prefijo –psi se escribiera sin la “p” o cuando cambió la ortografía de ciertas palabras extranjeras como wiski o güisqui. ¿Quién las escribía así? Creo que si llegaba al 1 % de la población era todo un milagro.

Actualmente, nos hallamos inmersos en un caso parecido que está ocasionando una batalla entre detractores y defensores en cuanto a la no acentuación del adverbio “solo” y de los pronombres demostrativos “este, esta y esto”.

En mi poder no está aconsejar el seguir o el contravenir sus dicterios. Puedo tener una opinión al respecto y, como correctora, he de basarme en las reglas tal y como están establecidas a veinte de octubre de 2016. Aunque nunca está de más recordar que los usos sociales son los que se imponen a la norma.

¿Hacia dónde se encamina la institución? ¿Cuáles son sus próximas acciones a medio y largo plazo?

 

El futuro de la Real Academia Española puede ser esplendoroso. La última acción ha sido un cambio de marca: el DRAE ha pasado a ser el DLE y la institución se empieza a mantener gracias los patrocinios, pues se ha consolidado como una marca de prestigio. Además, las nuevas tecnologías de la información permiten que alcance una difusión sin precedentes. Darío Villanueva, director de la Academia, afirmaba:

“Queremos cambiar la planta actual del diccionario, es decir, su estructura, de impresa a digital”.

Internet es una realidad más que inmediata. El hecho de que todos los hablantes de nuestra lengua podamos tener acceso gratuito a las obras que contienen todo el saber de este inmenso patrimonio no tiene precio.

Deseando estoy que llegue el preciado día en que no me tenga que dejar los ahorros en hacer acopio de manuales que pesan un quintal.

Además, las nuevas tecnologías no limitan el espacio, por lo que el saber contenido puede llegar a ser abismal y permitirá perderse en las mayores profundidades del vasto océano del español. Habrá que ordenar bien todo este material, pero las posibilidades son tantas que abruman y esperanzan.

¿Qué futuro te imaginas para la RAE?

 

¿Hacia dónde te gustaría que se encaminara?

 

¿Qué te parecen últimas medidas de la RAE: eres de aceptarlas o de contravenirlas?

 

Share Button
La coma: usos incorrectos y correctos

La coma: usos incorrectos y correctos

No sé si has escuchado alguna vez la siguiente sentencia: “Exceptuando algunos casos concretos y particulares, el uso de la coma es bastante liberal”. Por hache o por be, llevo toda la vida oyendo algo parecido. Es cierto que la utilización de este signo de puntuación es más subjetivo que los demás, ya que indica una pausa breve que se produce dentro del enunciado. Sin embargo, existen unas normas claras en el uso de la coma que son las que vamos a ver en el presente artículo.

Las pausas vienen marcadas por la necesidad fisiológica de respirar mientras hablamos o leemos, pero la diferente colocación de las comas puede alterar el significado de la frase por completo.

(más…)

Share Button
¿Cómo es el proceso de corrección de textos de Palabras a medida?

¿Cómo es el proceso de corrección de textos de Palabras a medida?

Si dijera que nos sentamos frente al ordenador el tiempo que haga falta y que nos ponemos a corregir como bellacos, no andaría muy desencaminada, pues la base, desde luego, es esa: sentarse, corregir, consultar dudas, leer, revisar y releer hasta que el texto esté pulido. No sé cómo corrigen otros profesionales del gremio, pero nuestro proceso me gusta porque lo hacemos agradable y divertido.

(más…)

Share Button

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies