A priori puede parecer que la palabra álbum y su formación en plural no tienen mucha chicha para escribir un artículo. Pues diciendo que el plural de álbum es álbumes y no álbunes*, queda todo solucionado y fin del escrito. La forma correcta de esta palabra se graba en la mente por un tiempo prudencial y con toda probabilidad para la próxima ocasión en que se necesite escribirla en plural ya se habrá olvidado la norma ortográfica y surgirá la dicotomía entre álbumes o álbunes*.

Es normal que esto suceda porque, cuando las reglas ortográficas y gramaticales no se explican, no pueden permanecer en el recuerdo. Para entender por qué álbum no cambia la “m” por una “n” en la formación del plural hay que acudir al origen etimológico de la palabra.

Álbum es un latinismo que proviene del adjetivo albus-a-um que significa blanco. La Real Academia de la Lengua contempla las siguientes definiciones:

(Del lat. album ‘encerado blanco’).

  1. m. Libro en blanco, comúnmente apaisado, y encuadernado con más o menos lujo, cuyas hojas se llenan con breves composiciones literarias, sentencias, máximas, piezas de música, firmas, retratos, etc.

  2. m. Libro en blanco de hojas dobles, con una o más aberturas de forma regular, a manera de marcos, para colocar en ellas fotografías, acuarelas, grabados, etc.

  3. m. Estuche o carpeta con uno o más discos sonoros.

Aún no queda totalmente explicada la asociación entre el color blanco y el objeto con el que comúnmente lo relacionamos. La primera acepción es la que más se acerca, ya que los funcionarios romanos utilizaban una tablilla de cera blanca (encerado blanco) para escribir las órdenes del día con el objetivo de que el pueblo las conociera (como también hicieron los egipcios sobre tablillas y papiros).

Siglos más tarde, según el Breve diccionario etimológico de la lengua castellana de Joan Corominas, se sitúa hacia 1860 la adopción del sentido moderno de la palabra álbum a través de Alemania, de ahí pasó al francés y después al castellano. Por lo que el vocablo álbum adquirió el significado actual de libro donde se guardan de forma ordenada cualquier tipo de composición.

Además, en español apenas encontramos palabras acabadas en “m”. De hecho y este es un dato curioso, solo hay 75 vocablos que terminan así: sanctórum, desiderátum, pandemónium, auditórium, maremágnum, memorándum, quadrívium, referéndum, pimpampum, ultimátum, angstrom, factótum, solárium, Abraham, máximum, mínimum, réquiem, trívium, dírham, ibídem, mágnum, médium, napalm, quórum, fórum, harem, islam, módem, tótem, alim, boom, zoom

No es una terminación propia de la lengua castellana, ya que las palabras suelen acabar en vocal (rosa), en “n” (jamón), en “l” (árbol) o en “r” (comer). Como podemos observar en el ejemplo anterior, la mayoría de las palabras son extranjerismos: latinismos (ultimátum), anglicismos (zoom) o arabismos (dírham).

Al tratarse de palabras extranjeras, que el español ha incorporado a su léxico respetando la grafía, el significado y la pronunciación, se debe preservar su escritura original y los plurales se forman añadiendo “s” en la mayoría de los casos:

  • desiderátum # desiderátums

  • dírham # dírhams

  • tótem # tótems

  • módem # módems 

  • ítem # ítems 

Así pues, álbumes constituye una excepción a la regla pues entre la “m” y la “s” desarrolla una vocal de enlace. Pero jamás cambia la grafía “m” por la “n”.

¿Conocías el origen de la palabra álbum?

 

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