Vídeopoema: Me gustas cuando callas…

Vídeopoema: Me gustas cuando callas…

«En un beso, sabrás todo lo que he callado».

 

Pablo Neruda, cuyo nombre real no se parece en nada, Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, es según Gabriel García Márquez: «El más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma». Para Harold Bloom, el prestigioso crítico literario, autor de  El canon Occidental: «Ningún poeta del hemisferio occidental de nuestro siglo admite comparación con él» considerándolo uno de los veintiséis autores centrales del canon de la literatura occidental de todos los tiempos, en compañía de autores como Cervantes, Shakespeare, el portugués Fernando Pessoa y el argentino Jorge Luis Borges, entre otros ilustres escritores.

No es para menos.​ Estamos ante un grandísimo poeta de una fina sensibilidad, con una vasta obra que se inicia con  Crepusculario. El poema Me gustas cuando callas pertenece al famosísimo 20 poemas de amor y una canción desesperada, un libro que publicó muy joven, inmediatamente después de Crepusculario. Junto con  Residencia en tierra y Canto general, constituye su obra poética más conocida y valorada.

Pablo Neruda fue un poeta de una larga y variada trayectoria que compaginó con su actividad diplomática.

Os recomiendo encarecidamente su libro de memorias Confieso que he vivido, lleno de sabrosas anécdotas como su amistad con García Lorca, entre las que destaca una conferencia que ambos dieron en jocosa improvisación.

Mi intención con estos  vídeopoemas no se circunscribe a un mero recitado, sino que pretendo interpretarlos de forma naturalista confiriéndoles una teatralidad basada en la situación y, cuando sea posible, en la acción. Este poema, en mi opinión, requería una atmósfera ensoñadora y estática en que el poema saliera como si no estuviera del todo aprendido. De ahí la cama como lugar apropiado para la ensoñación con un tú que está a la vez ausente y presente:

Me gustas cuando callas porque estás como ausente

Y me oyes desde lejos y mi voz no te toca…

Por otro lado notaréis que este poema ni los que vendrán llevan música. Nunca me han gustado los recitados poéticos con música de fondo. Me parecen que además de hacer trampas al solitario (la música, al realzar el recitado, oculta tanto las virtudes como los defectos del recitante) tapan la musicalidad del poema.

La calidad de un poema es un conjunto armonioso entre el significado y el significante con su ritmo y su música. Interpretar un poema (curiosamente y no por casualidad interpretar es una palabra que engloba a músicos y actores) significa darle el sentido que le otorga el ritmo interno de sus versos.

Vídeopoema: Me gustas cuando callas…

Espero que os guste.

¿Qué te parece el recitado en este vídeopoema: Me gustas cuando callas…?

Vídeopoema: Hombres necios

Vídeopoema: Hombres necios

Sor Juana Inés de la Cruz (1648​- 1695)

Una monja adelantada a su tiempo

Y tanto porque de casta le viene al galgo. Juana Inés nació en un oscuro lugar llamado “la celda” (¿Una premonición?) en la región de Chalco, Nueva España, después conocida como México. Lo importante no es esto, sino que su madre, al poco tiempo de nacer ella, se separó de su esposo y tuvo tres hijos más de otro varón con el que no se casó. Algunos críticos más o menos pudorosos hablan de cierta “laxitud en la moral sexual de la colonia”.

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Vídeopoema: Amor constante más allá de la muerte

Vídeopoema: Amor constante más allá de la muerte

Quevedo en andaluz

 

A Quevedo lo tengo puesto yo en un altar. Tanto que, cuando en Osuna me dio por hacer un montaje para la Colegiata, no dudé en elegir sus versos que disciplinadamente empezaron a aprenderse de memoria mis alumnos. Entre ellos no podían faltar los catorce versos del soneto Amor constante más allá de la muerte. Uno de los mejores poemas de amor que he leído nunca. Lo cual es aparentemente contradictorio con la personalidad de Quevedo. Parece que  fue un misógino recalcitrante. Algunos dicen que su misoginia venía de ser cojo, miope y bastante feo, lo que explicaría un cierto complejo de inferioridad frente a la mujer sublimado a través de la crítica despiadada hacia ella. Otros afirman que su misoginia no era algo personal, sino fruto de la moda de aquel tiempo donde la sátira de la mujer era el pan nuestro de cada día.

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La contingencia de los pimpollos reventones en Amanece que no es poco

La contingencia de los pimpollos reventones en Amanece que no es poco

¿Son contingentes o permanentes los pimpollos reventones? ¿Tienen un principio y un final o viven en un mundo suprasensible protegidos de toda contingencia? Las palabras, cuando se usan, viven y, si no se utilizan, van a parar al mundo platónico del diccionario donde duermen el sueño de los justos hasta el final de los tiempos… O no. Es posible que alguien las resucite, las ponga en circulación y de este modo vuelvan pletóricas al mundo terrenal, que es lo que hace José Luis Cuerda en Amanece que no es poco con tantas palabras en desuso.

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Un ejemplo práctico de la corrección de estilo

Un ejemplo práctico de la corrección de estilo

El orden de los elementos en una oración

Esta vez voy a poner un ejemplo práctico de la corrección de estilo aplicada al orden de los elementos en una oración. Este es el texto:

“No somos nadie” es lo primero que escuché comentar a alguien tras enterarme, mirando las estremecedoras imágenes, del último terremoto en Italia, un país que para mí es tanto como decir que mi vida se divide en el tiempo antes de Italia y el tiempo después de Italia.

Una de las características fundamentales de nuestra lengua es su flexibilidad en cuanto al orden de los diversos elementos dentro de una oración.

En:

Pepe pronuncia mañana una conferencia sobre autismo en el colegio de médicos, podemos prácticamente cambiar de posición todos los elementos.

Veámoslo:

Mañana/ pronuncia/ Pepe/ en el colegio de médicos/ una conferencia/ sobre autismo.

Sobre autismo/ mañana/ en el colegio de médicos/ pronuncia/ una conferencia/ Pepe.

En el colegio de médicos/ mañana/ sobre autismo/ una conferencia/ pronuncia/ Pepe.

Sobre autismo/ Pepe/ mañana/ en el colegio de médicos/ una conferencia/ pronuncia.

Es evidente que alguna frase nos sonará mejor que otra, pero lo cierto es que todas son correctas. Todas tienen la misma significación básica, si bien hay ciertos matices que dependen de la colocación que demos a cada elemento. Es claro que el énfasis principal va en el primer elemento que aparece en la cadena hablada y también, aunque secundario, en el último. No he agotado, ni mucho menos, las posibilidades distributivas, pero estas cuatro variaciones me parecen suficientes para destacar la extraordinaria ductilidad del español.

A esta figura constructiva que consiste en alterar el orden lógico y sintáctico habitual se le llama hipérbaton. Existen, por supuesto, dosis en el uso. Comparad la alteración del orden de la primera frase con la cuarta.

El orden lógico habitual de una oración dicta que en primer lugar situemos el sujeto, que es quien realiza o padece la acción, y en la posición segunda el predicado, que es lo que se dice del sujeto.

Sujeto: Pepe / Predicado: entregó una carta a María a las diez en el bar.

Predicado viene de pre-dicare que es lo que yo digo de algo que está antes, o sea, del sujeto. Dentro del predicado los elementos se ordenan en torno al núcleo, es decir, el verbo:

Pepe/ entregó/ una carta/ a María/ a las diez/ en el bar.

En este caso, el predicado consta de cinco elementos, siendo el verbo su núcleo o parte principal y el resto son complementos que matizan y limitan la significación verbal. Véase la secuencia en la restricción del significado del verbo: entregar/ entregar una carta/ entregar una carta a María/ etc.

Cada elemento lo hace de una forma distinta. El orden lógico, en que van colocados, denota su importancia; en primer lugar el complemento directo: una carta; después el complemento indirecto: a María; y en último lugar los complementos circunstanciales de tiempo y lugar: a las diez/ en el bar.

Y ahora hago una inversión total; el último elemento pasa a ser el primero y el primero, el sujeto, el último:

En el bar/ a las diez/ a María/ una carta/ entregó/ Pepe.

Me lo permite esta lengua nuestra tan maleable y tan diferente a otras lenguas como el inglés, el francés o el alemán, con una estructura sintáctica más rígida donde el hipérbaton está mucho más limitado.

Fijaos que en las tres lenguas es obligatorio la inversión del sujeto en la interrogación. Incluso en inglés hay que recurrir al verbo do, mientras que en español no es necesario. Tan correcto es decir:

¿Crees tú que es posible? como: ¿Tú crees que es posible?

Esta extrema facilidad en la disposición de los diferentes elementos en la frase permite un sinfín de matices (connotaciones) que contribuye notablemente a la riqueza expresiva de nuestro idioma, pero también, si no sabemos ordenar, si no tenemos unos criterios claros en la construcción, es muy fácil que caigamos en la ambigüedad y en la confusión. Dos fenómenos que suelen ir estrechamente unidos.

Por eso es muy recomendable que todo aquel, que se inicie en la fabulosa aventura de escribir, lo haga siempre de forma sencilla al principio, quiero decir, con frases cortas y no dislocando mucho los elementos de la oración. Es muy normal que, cuando no se domina la sintaxis, las frases se alarguen hasta el infinito y los elementos se desordenen tanto que el texto se haga completamente ilegible e ininteligible.

No es este el ejemplo, ni mucho menos, que he colocado al principio de esta entrada. Pertenece a un artículo de opinión de un periódico local. Precisamente porque está dignamente escrito, lo traigo para que podáis ver cómo un pequeño desorden, en mi opinión, contribuye a una cierta ambigüedad y, sobre todo, a que el texto no se lea bien o lo suficientemente fluido. Estamos en el terreno resbaladizo de la opinión, pero, insisto, es tanta la flexibilidad del español que muchas veces lo retorcemos innecesariamente.

(Hay que ser muy ducho en la escritura para salir con éxito de un párrafo de cuatro o cinco líneas construido a base de oraciones subordinadas, hipotaxis).

Fijaos en el segmento en negrita que va entre comas: /mirando las estremecedoras imágenes/ que corta a modo de paréntesis el verbo enterarse con su correlato lógico: del último terremoto de Italia.

El verbo enterarse es un verbo pronominal que rige la preposición de. Esto viene a significar que es obligatorio poner la preposición de en cualquier circunstancia:

Me enteré de tu marcha o me enteré de que te marchaste.

Más claro lo vemos en el verbo carecer de. No podemos decir *carezco noticias, sino carezco de noticias.

La gramática nos dice que el verbo propiamente no es *enterarse, sino enterarse de y que, por lo tanto, son dos verbos distintos: enterar/enterarse, con significados diferentes. Enterar es, según el DRAE, “informar a alguien de algo” mientras que enterarse de significa “darse por informado”.

Más claro lo podemos ver en: ocupar un cargo / ocuparse de un cargo; reír una gracia/ reírse de una gracia etc.

Ahora podemos apreciar cómo en el texto enterarse está muy lejos de su régimen introducido por la preposición de: del último terremoto de Italia. El orden está demasiado dislocado, lo cual contribuye a una cierta dificultad.

Habría que unir por lo tanto: enterarse del último terremoto de Italia, desplazando el segmento: mirando las estremecedoras imágenes a otro lugar del párrafo. Esta es la solución que propongo respetando el sentido e incluso el hecho de que el segmento vaya entre comas:

“No somos nadie” es lo primero que, mirando las estremecedoras imágenes, escuché comentar a alguien tras enterarme del último terremoto en Italia, un país que para mí es tanto como decir que mi vida se divide en el tiempo antes de Italia y el tiempo después de Italia.

Al variar el segmento colocándolo en otro sitio, la oración queda más ordenada y es más fácil de leer. Podemos hacer una variación más profunda respetando, por supuesto el sentido del párrafo:

Cuando estaba mirando las estremecedoras imágenes del terremoto en Italia, escuché  comentar a alguien: “No somos nadie”. Para mí Italia es decir mi vida. Hay un tiempo antes de Italia y un tiempo después de Italia.

Esta es una posibilidad, pero hay muchas más.

 

¿Te atreverías a escribir la tuya?