Perlas del lenguaje con meteorología, climatología y tecnología

Son las ocho y media de una lluviosa mañana de mediados de abril en el sur. Se podría decir que las infinitas gotas, que resbalan como perlas por los cristales, anuncian las moscas que vendrán con el primer día de calor. Si nos ponemos científicos, habría que alegrarse de la exactitud milimétrica con que predijeron lluvia los partes meteorológicos de hace una semana. La meteorología de hoy no tiene nada que ver con aquella en la que los meteorólogos de la televisión en blanco y negro apostaban su bigote en caso de errar el pronóstico. Gracias a la avanzadísima técnica espacial (tecnología) hemos cubierto los cielos de satélites capaces de detectar una mosca a muchos kilómetros de altura y registrar la más mínima variación en el clima (climatología).

Entra en clase el maestro con un paraguas que deposita en una papelera atestada de paraguas multicolores. Los mira fijamente y dice:

– Es la única vez que vamos estar juntos y revueltos. Y volviéndose a la clase:

– Buenos días, por decir algo.

– Buenos días,- contestan casi al unísono los alumnos.

-Habida cuenta de cómo está el tiempo (meteorología) vamos a empezar por algo de filosofía y perdón por la rima asonante en –ía.

Un murmullo general de desaprobación se extiende por todo el aula. El maestro interviene:

– No se me asusten. Se trata de un asunto de lógica muy facilito.

– ¿Lógica? Pregunta Ismael quien, más que preguntar, pone cara de espanto.

– El otro día, -interviene Noemí-, el profe de Filosofía nos metió un rollo sobre la Lógica de Aristóteles y no nos enteramos casi de nada.

– Es que el profe de Filosofía…, -intenta meter baza Fernando.

-Alto ahí, -corta rápido el maestro-, una cosa es la lógica y otra muy distinta hablar del maestro de lógica. Aquí se viene a aprender, no a cotillear y si ustedes no se enteran con las explicaciones de mi compañero, lo lógico es que le pregunten hasta que se enteren y si no se enteran, vuelven a preguntar.

Y ya un poco más calmado:

– Por cierto, ¿saben ustedes de dónde viene la palabra lógica?

– Esa sí nos la sabemos, -responde Ismael sin cara ya de susto-, viene de logos que significa “razón” y fue Aristóteles el que dijo que el hombre era un animal racional porque piensa.

– Y porque habla, zoon logon, logos también significa “palabra”, o sea, que podemos decir con Aristóteles que el hombre es “un animal que habla”, “un animal lógico”, aunque a veces hable mucho y no tenga mucha lógica lo que dice.

– Qué gracioso es usted con sus juegos de palabras, -dice Marisa quien, al ser con Francisco los que mejores notas sacan, no necesita hacerle la pelota.

Los juegos de palabra son muy buenos para entrenar a la mente o al revés, una mente entrenada…. Pero no nos desviemos. Logos es una palabra griega que usamos continuamente como sufijo. Decimos meteoro-lógico, climato-lógico, tecno-lógico, bio-lógico que son adjetivos que corresponden a los sustantivos…

– Meteoro-logía, climato-logía, tecno-logía y bio-logía, -dice de corrido Marisa.

– Muy bien, qué buena memoria tienes.

– Es que quiero ser actriz.

El maestro se queda un tanto perplejo…

– De teatro.

– Ah, claro, sí, por supuesto, tiene su lógica, -farfulla el maestro-, ¡y tanto!, -ríe francamente.

-Bien, -prosigue-, el sufijo –logía sirve para componer un montón de palabras que vienen a significar “ciencia sobre …”. Así bio-logía sería la ciencia que estudia la vida bio- y cuando digo ciencia me refiero a todos los estudios, tratados, ensayos, libros y artículos que tratan sobre la aventura vital. Así que aplicando la lógica geología será…

– La ciencia que estudia la tierra, -se adelanta Ismael.

– ¿Mineralogía?

– Pues la ciencia que estudia los minerales, -grita muy contenta Noemí.

– ¿Zoología?

– La ciencia que estudia los animales, está de cajón, -dice muy sobrado Fernando.

– ¿Sicología?

– Los estudios sobre la sique, el alma o el espíritu, -define Marisa con desparpajo.

-Perfecto. ¿Y meteorología, Marisa?

– La ciencia que estudia el tiempo.

-Sí, bueno, aunque siendo más precisos, es la ciencia que estudia el estado del tiempo y los fenómenos atmosféricos. El inglés y el alemán distinguen muy bien el tiempo atmosférico, Wether, Wetter del otro tiempo más o menos filosófico, Time, Zeit. Nosotros no. Ahora viene la pregunta del millón. Tú misma, Marisa, que te veo hoy muy dispuesta.

– Es que a mí me gusta mucho la lluvia, como siempre hace sol…

– Si yo digo que esta mañana tenemos una meteorología lluviosa, ¿es correcto?

– Yo creo que no.

– Claro. En sentido estricto estamos diciendo que llueve sobre la ciencia del tiempo atmosférico y que, por lo tanto, todos los libros de dicha ciencia estarán completamente mojados e inservibles.

– ¿Pasa lo mismo cuando dicen que padecemos una climatología seca?

– Evidente. Porque si es imposible que los libros sobre el tiempo se mojen por la lluvia, lógicamente tampoco se van a secar. Lo más exacto sería decir que padecemos un clima seco.

– ¿Y cuándo se dice que este coche tiene una tecnología punta?, -pregunta intrigada Noemí.

-Esta vez no les voy a contestar directamente. Consulten el diccionario de la Real Academia, el DRAE, busquen la palabra tecnología y sáquenle punta a tecnología punta.

 

Y además, lee esta frase sacada de un periódico y dinos si es correcta:

“….Está viviendo unos cambios sociológicos profundos a los cuales Marbella no es ajena, como reflejaron las urnas recientemente.”

Y si te apetece, intenta averiguar el significado de filología que es lo que practicamos en PAM palabras a medida. (No vale consultar el diccionario).

¿Te animas a participar?

Nos encantará leer tus palabras