Hace ya unos años (cantidad imprecisa) que se viene hablando de la contaminación medioambiental y de cómo se pueden paliar sus efectos. Pero la contaminación no se produce solo en la capa de ozono de la tierra, sino también en la escritura. Entonces, ¿cómo se puede escribir sin contaminación estilística ni ortográfica?

Voy a empezar definiendo escuetamente qué es la contaminación. Según Wikipedia es:

La introducción de sustancias en un medio que provoca que este sea inseguro o no apto para su uso.

¿Qué puede ser la contaminación estilística y ortográfica?

Llevada la definición al campo que me ocupa, sería el proceso mediante el cual se introducen rasgos, expresiones, tonos, estructuras sintácticas, palabras recurrentes o errores en un escrito debido a la lectura sistemática de otros textos cuyo estilo general dista bastante del propio.

Este fenómeno suelen sufrirlo especialmente los profesores y los correctores ortográficos o de estilo, pues es común escuchar a algún maestro decir: “Veo tantas veces repetida la misma falta de ortografía que llega un momento en que me hace dudar” o “si sé perfectamente que dos más dos son cuatro, ¿cómo al ver otras cantidades he de cerciorarme de que el resultado sea el correcto?”.

No pienses mal sobre las competencias o los saberes de los profesores, pero todavía los seres humanos no hemos desarrollado una inmunidad ante el error constante y repetitivo.

En prensa y en política existe la leyenda urbana de que si se quiere convertir una absoluta mentira en una verdad indiscutible, solo hace falta repetir sistemáticamente la misma historia o noticia.

En el artículo de la moda de las palabras largas, hablé sobre el fenómeno de la creación de palabras excesivamente alargadas e incorrectas porque tenían un equivalente concreto y aceptado por el DRAE. Bien puede ser el caso del palabro “vacacional” cuando disponemos del término “vacaciones”. Al final, de tanto escucharlas las utilizamos en nuestras conversaciones.

Con las faltas de ortografía sucede exactamente igual, pues de tanto leer el mismo error se termina incurriendo en este, o en el mejor de los casos, dudando.

El estilo es cuestión aparte. Es común escuchar a autores que en el proceso álgido de escritura de la novela o del cuento afirman: “Gracias por recomendarme tal libro, pero es que no puedo y no quiero leer nada para no contaminarme hasta que termine con la escritura de mi libro”.

No se tiene una conciencia plena del estilo propio, porque es algo en evolución. Cambia constantemente. Es fruto de las lecturas, de la escritura, de la cultura disfrutada y, sobre todo, de la propia existencia y madurez.

Hay autores que afirman tener un estilo muy establecido y fijo. ¿Es posible? Por supuesto que sí. Han trabajado mucho en su escritura para hallar el tono que les caracteriza. Sin embargo, no están exentos de contaminaciones, pues reciben influencias externas que pueden determinarles.

Cómo escribir sin contaminación estilística

 

Porque supongo que la postura tan radical de los autores anteriormente mencionados es inviable, ya que resulta muy difícil distanciarse de las letras, ya sean digitales o impresas, por un tiempo indefinido. Los consejos para escribir sin contaminación son:

  1. Realiza lecturas de diferentes escritores y de variadas temáticas: novelas, ensayos, tratados de arte, filosofía, revistas…

  2. Nunca repitas inmediatamente el mismo autor cuando hayas acabado un libro. Dale tiempo, si no te quieres hermanar con él.

  3. Simultanea lecturas objetivas (noticias, artículos…), subjetivas (ensayos, opinión…) y literarias.

  4. Compagina textos pertenecientes a la realidad con el mundo de la ficción.

  5. Si por motivos profesionales, has de estar informado en todo momento de las novedades del sector, compagina esta lectura con otras más amenas.

  6. No te olvides de darle aire al texto. Dejarlo reposar un cierto tiempo es genial porque produce distanciamiento y ayuda a asentar tanto las palabras como el estilo.

Leas lo que leas vas a recibir influencias externas que van a modelar tu estilo. Por ello, lo mejor es ser consciente de ello y trabajar (mucho) en lograr un texto limpio de contaminaciones tóxicas. ¿Cómo se consigue esto? Escribiendo y leyendo mucho y variado.

¿Cómo haces para mantenerte distante de algunas influencias?

 

¿Has advertido algún tipo de contaminación estilística?