Un texto no es un jeroglífico

 

Hace no demasiado tiempo llegó a mis manos un diccionario con términos para analizar las estadísticas en las redes sociales. Entonces me pregunté: ¿por qué hace falta un diccionario? La verdad es que tengo que reconocer que las analíticas constituyen una especie de universo paralelo, pero en ese momento se me encendió la bombilla. No hay quien entienda algunos significados de los términos estadísticos, porque la mayoría están en inglés, como tampoco hay quien comprenda algunos artículos que se escriben en internet.

¿El motivo? Un exceso de anglicismos que solo entienden aquellos que diariamente están en contacto con el marketing digital. Los iniciados o los de nivel intermedio tenemos que conformarnos, en el mejor de los casos, con tener la bendita suerte de que el autor ponga entre paréntesis su equivalente en castellano o a que defina el concepto con más términos ingleses y, en el peor de los casos, nos veremos abocados a iniciar una búsqueda en internet o a consultar diccionarios diversos.

Es cierto que San Google manda y, debido a esto, deben usarse ciertos anglicismos, ya que si este gigante y todopoderoso buscador no enlaza (indexa) la página no habrá modo de que las personas (humanas, valga la redundancia) la encuentren. Es decir, dependes de una máquina y de un robot para que tu negocio o tu blog (bitácora) funcionen.

Por lo tanto, se puede concluir diciendo que el inglés vende. Para los no avezados en marketing digital preparé un listado con los 50 anglicismos de moda en internet (por cierto, el artículo que mejor ha situado San Google). ¿Por qué será?

Para conocer el estado de tu empresa has de determinar si sabes cuál es tu pipeline, usar KPIs (Key Performance Indicators) y evaluar si el cash flow es positivo.

¡Bienvenidos al spanglish world o, mejor dicho, al mundo en espanglish!

Este es un ejemplo inventado que bien pudiera ser muy pero que muy real, ya que me he encontrado casos de cuestionarios, cuyas preguntas estaban así formuladas, por lo que abandoné el objetivo. Otra cosa sería:

Para conocer el estado de tu empresa has de determinar si sabes cuáles son tus productos en desarrollo (pipeline), usar las KPIs o métricas (indicadores claves de rendimiento) y evaluar si la liquidez (cash flow) es positiva.

Ya se parece un poco más al español, ¿no?

Otro ejemplo inventado, pero que pudiera ser 100 % real es el siguiente:

“En el marketing digital de las start-ups es imprescindible conocer el target al que te diriges. También deberás situar correctamente las calls to action para asegurarte de retener a los leads, que con el tiempo fidelizarás y convertirás en prospectos. Un buen engagement, a modo de ebook o de webinar, facilitará la suscripción de followers. En otro orden de cosas, con el tiempo puedes organizar workshops. Tampoco debes olvidar de poner en marcha unas estrategias adecuadas de copywriting y unas técnicas apropiadas de growth hacking.”

¡Le doy un premio al que haya entendido el párrafo sin necesidad de un diccionario bilingüe!

En PAM palabras a medida, conocemos perfectamente la importancia que tienen los anglicismos en internet (de hecho tenemos tres palabras claves –copywriting, coaching, storytelling-) y, por ello, hemos desarrollado un manual de estilo a nivel interno para cuando no queda más remedio que utilizarlos.

Lo recomendable es que, siempre y cuando se conozca su significado, se utilice el término en castellano. Pero seamos claros. Vivimos en el siglo XXI donde el lenguaje tecnológico-informático se escribe en inglés, aunque su uso no debe ir en detrimento de una comprensión óptima del mensaje que se desea transmitir. Ni todo el mundo entiende perfectamente estas palabras del marketing digital ni el mensaje queda del todo claro, por más que se presuponga que son términos conocidísimos por parte de la audiencia.

¿Cómo se pueden introducir anglicismos en un texto y asegurar su comprensión?
  1. Todo término extranjero debe escribirse en cursiva, ya sea un anglicismo, un galicismo, un arabismo o un latinismo. Excepto en el título del artículo, pues no se puede modificar.

  2. Cuando se utiliza un anglicismo es conveniente escribir entre paréntesis su equivalente en castellano.

  3. Si, por el contrario, se va a hacer referencia a un concepto concreto en un mismo párrafo, se puede simultanear su uso para evitar repeticiones innecesarias.

El truco siempre es preguntarse: ¿el artículo resulta comprensible para los lectores?

 

¿Cómo compaginas la introducción de anglicismos en los textos?

 

¿Te ha ocurrido alguna vez no entender lo que leías por un exceso de términos extranjeros?

 

Nos encantará leer tus palabras, anécdotas y trucos al respecto.