El espejo crea espejismos

 

Un espejo es un objeto altamente peligroso cuya actividad consiste en hacernos creer que la imagen que refleja es la nuestra. Y, en cierto modo, lo es… hasta cierto punto. Solo hasta cierto punto. Esa figura tan nítida y tan reconocible, que aparece enfrente, somos nosotros aproximadamente. Nos resulta familiar pero, ¿son realmente nuestros, esos gestos, esas actitudes, que realizamos mientras ensayamos un discurso o un parlamento? ¿Al realizarlos, no nos estamos juzgando? Y si nos juzgamos, ¿no estamos rectificándonos consciente o inconscientemente?

El espejo hace que nos constituyamos en juez y parte, que nos miremos con una mirada falsa, puesto que nos falta perspectiva. Nos falta la mirada del otro en la que mirarnos. Un verdadero juez que pueda juzgarnos desinteresadamente, generosamente. Tan fuera de perspectiva es la mirada del narcisista como la del que se fustiga sin piedad. Ambos exageran. Uno, sus supuestas virtudes, el otro, sus horribles defectos. El narcisista, al interponerse entre nosotros y su mirada, nos provoca rechazo, el que sólo se ve defectos se anula a sí mismo y nos provoca conmiseración. Ambos nos impiden mirarlos.

Tan importante es que un actor ensaye a través de la mirada de un director como que alguien, que va a pronunciar un discurso, sea mirado por un profesional. El Espejo solo produce espejismos.

Cuidado con el espejo al ensayar un discurso

 

Este vídeo ha sido grabado y editado por  Gerardo Ballesteros, que produce y dirige el programa  Vamos Pádel.

Vittorio Gassman, uno de los grandes actores del teatro y el cine italianos que representó numerosos monólogos, hablaba de la necesidad de ser visto por alguien en los ensayos. Por muy gran actor que se sea, Gassman sin lugar a dudas lo fue, la mirada del Otro es fundamental. Un gran actor es aquel que es capaz de verse desde afuera, pero jamás lo hará de una manera completa. Necesita una mirada cómplice ante la que exponerse, como necesario prólogo a la mirada realmente importante. La mirada del público. El espejo siempre nos devolverá una imagen deformada, distorsionada, de la que habrá que tomar siempre distancia. El espejo es un arma de destrucción masiva que habría que usar exclusivamente para acicalarnos y componernos, pero jamás para ensayar. Corremos el riesgo de desaparecer en medio de un montón de gestos y actitudes que no nos pertenecen.

¿Qué te ha parecido el vídeo?

 

¿Has ensayado alguna vez un discurso delante de un espejo?