LA MONEDA de la DIOSA JUNO

 

Vayamos por partes” dijo Jack el Destripador cuando se dedicaba a su macabro oficio en el londinense barrio de Whitechapel. “Pongámonos metonímicos”, digo yo para explicar el origen de la palabra moneda y su relación con la diosa Juno, es decir, vayamos de la parte al todo o del todo a la parte, que eso es, a fin de cuentas, la metonimia; un recurso muy empleado para formar metáforas y palabras como femenina que, al venir de femur-oris, nombraba a la mujer (el todo) por una parte (sus muslos). ¿Cuál es el origen de la palabra femenina? Con los hombres ocurre igual, al menos en Andalucía donde no tenemos ningún problema en llamar a alguien pisha… En fin, no creo que haya que extenderse mucho sobre el particular.

En la mitología romana Juno (Hera para los griegos) oficiaba de diosa del matrimonio y reina de los dioses. Deidad mayor de la religión romana, formó parte de la Tríada Capitolina, junto a Minerva y Júpiter, su hermano y marido (corramos aquí un tupido velo) del cual tuvo dos grandes machos: Marte, Vulcano y una niña, Lucina, que como su nombre indica, se dedicaba a auxiliar a las mujeres que daban a luz. Todo muy coherente. Al representar su madre la maternidad, ella oficiaba de comadrona.

Juno, que da nombre al mes de Junio, el más adecuado para que las romanas se casasen, tenía muchos apodos y advocaciones, como cualquier Virgen, casi todos un poco raros y relacionados con la maternidad. Ahí van algunos: Interduca, “la que lleva a la novia al matrimonio”, Domiduca, “la que lleva a la novia a su nuevo hogar”, Cinxia, “la que pierde la faja de la novia” (no vamos a entrar en detalles), Pomona, “la de la fruta” (ni idea), Pronuba, “matrona de honor”, Ossipagina, “la que moldea los huesos fortaleciéndolos” ( dándoles calcio a las madres y a los niños, supongo) y para acabar esta bonita y variada lista, moneta, Juno Moneta.

Y ahora viene la segunda parte contratante mediante inocente pregunta: ¿Qué significa moneta?  Es un participio del verbo latino moneo que quiere decir “avisar, advertir,” de ahí “amonestar”, que es lo que hacen curas y obispos cuando quieren rezarles la cartilla a sus ovejas descarriadas, o sea que Juno Moneta significa: “Juno la que avisa y, si se tercia, abronca a los romanos cuando no le hacen caso”. Nada que ver con el significado actual de moneda.

¿Qué? ¿Os estáis comiendo las uñas? Pues esperad un poco que ahora viene la explicación histórica que desvelará de una vez el intríngulis.

Juno Moneta disponía de un templo en Roma con muy buenas vistas, pues estaba asentado en la cumbre norte del Capitolio, una de las siete colinas de Roma. Desde allí la diosa, “advertía, avisaba” de cualquier ataque contra Roma. De hecho salvó a la ciudad en el 390 a. C. de la invasión gala (no confundir con Gala, mi hija).

Pero el templo de Juno no estaba sólo. Al lado tenía una casa anexa en la que se fabricaba el vil metal y que estaba bajo la protección de la diosa. ¿Habéis pillado por fin la metonimia definida también como “contigüidad de sentido”?

Monedas eran así las piezas de metal (oro, plata, cobre etc.) que los romanos fabricaban en una casa que formaba parte del templo de Juno Moneta.

¿Lo tenéis claro? Pues ya podéis dejar de comeros las uñas. Y ahora viene un par de preguntas metonímicas.

-Si Juno Moneta estaba casada con Júpiter, uno de cuyos símbolos era el rayo… ¿Qué creéis que enviaba la diosa a los romanos cuando no hacían caso de sus advertencias?

-Si mi hija se llama Gala y había un pueblo galo que ocupaba la Galia, más o menos Francia, ¿significa que mi hija es francesa y yo sin saberlo?

Espero tu respuesta con ansiedad porque últimamente, me parece a mí que mi hija empieza a pronunciar unas erres muy guturales.