El problema de las listas infinitas

 

Se trata, claro está, de una de las mejores estrategias para crear títulos llamativos, aunque no es oro todo lo que reluce. Las listas y los números ejercen un gran poder persuasivo, ayudan a ordenar la información de forma coherente y lógica. También permiten al lector anticipar el contenido que encontrará en el artículo. De esta manera, sabe si, lo que va a leer, le interesa o no.

Otra de las ventajas de escribir pequeñas listas es que ayudan a darle aire al texto. Relaja la visión general del artículo y, si este es muy largo, aligera la lectura, ya que funciona como reposo o área de descanso en el desarrollo argumentativo.

Una vez llegados a este punto, podemos diferenciar dos grandes bloques:

1.- Artículos con una argumentación sólida y pequeñas listas que agilizan la lectura.

Estas enumeraciones funcionarían como áreas de descanso y otorgarían al texto un mayor ritmo narrativo. En ningún caso, este uso de listas y de enumeraciones resulta inconveniente, porque el cerebro humano tiende de por sí a sistematizar la información que recibe, por lo que, si se presenta ordenada en pequeñas clasificaciones, con toda probabilidad se facilitará la memoria visual.

Además, la lectura, en soporte digital, suele ser en diagonal, centrada en títulos, subtítulos, destacados y listas o clasificaciones.

El ejemplo más ilustrativo de ello es que el mejor método de estudio siempre ha sido el esquema, porque presenta a un simple golpe de vista la información más relevante.

2.- Artículos numerados. Todo el texto en sí es una larga lista.

Los títulos que caracterizan este tipo de artículos son: 5 trucos para…; 7 estrategias argumentativas para…; 12 maneras de…; 4 modelos de éxito de

La combinación de número + contenido en el titular asegura que el lector tenga de antemano una idea clara y 100 % informativa de lo que va a encontrar en el artículo.

La ventaja principal de este tipo de entradas es que funcionan muy bien. Por ello, su uso es muy común. Sin embargo, el inconveniente es que están perdiendo fuerza, porque su uso es demasiado habitual.

Esto conlleva un gran peligro: si quieres lograr una lista llamativa para el lector, la cifra tiene que subir al mejor postor. Por ejemplo: 101 blogs de escritores; 47 formas de promocionar posts virales; 68 maneras de titular. Ya mismo no me sorprendería encontrar títulos como: 1001 recursos para… ¿Quién se leerá este hipotético artículo? ¡Yo, desde luego, no!

El problema de las listas hinchadas para lograr un número alto y llamativo es que más de la mitad de sus elementos constituyentes (siendo optimistas) sobrarán o estarán de más. El artículo será como el pobre pato al que ceban para hacer paté.  

Otras ventajas serían: la supuesta facilidad de escritura y la consideración del mismo como “artículo comodín” para aquellos momentos en que la  creatividad se ve mermada. ¿Son ciertas estas hipótesis? La del artículo comodín probablemente sea cierta, pero la de su sencillez a la hora de escribirla es cuestionable.

Ejemplo 100 % práctico y basado en la experiencia: Me encontraba en una de esas semanas en que no sabía sobre qué escribir y pensé en hacer un artículo sobre X modos de titular. Quería que fuera una lista diferente, así que auné titulares de prensa informativa, deportiva y sensacionalista con titulares de medios digitales y de bitácoras.

La lista se quedó en el siguiente número: 13 formas de titular con garbo. Tuve que buscar titulares de ambos medios para cada una de las categorías. Hoy puedo afirmar que ha sido el que más trabajo, tiempo y esfuerzo ha requerido. No exagero cuando digo que en total se llevó más de 30 horas su escritura.

¿Dónde radica su facilidad de escritura y su condición de artículo comodín?

Como ejercicio hipotético pensé cuánto tiempo supondría escribir un artículo con 70 recursos, trucos, o formas de algo. La verdad es que no me lo quiero ni imaginar.

A veces me gusta innovar y romper las reglas. Probar perspectivas nuevas. La semana pasada escribí un artículo al que titulé: Un solo truco para escribir con estilo. El resultado ha sido el esperado porque un solo elemento es lo que ha producido sorpresa en el lector, quien ya está inmunizado ante los artículos de listas infinitas y engordadas para llamar la atención.

Por lo tanto, demostré lo que venía rumiando desde hace tiempo: lo llamativo no es el exceso, sino la sencillez. De esta situación, extraigo dos máximas:

En la lengua menos siempre es más.

 

Haz de la sencillez tu guía de escritura.

El uso de las listas infinitas tiene como consecuencia inmediata que se pierda literatura e hilo argumentativo, que son los elementos fundamentales de la lectura digital y en papel.

Pero, ¡cuidado! porque la sencillez nada tiene que ver con escribir artículos con frases formadas por tres o cuatro palabras. El estilo telegráfico constante tampoco facilita el desarrollo argumentativo o la tranquilidad en el ritmo de lectura.

Al final, como todo en esta vida, el modo de escribir (artículos o títulos) dependerá del sabio equilibrio entre cada una de sus partes con el todo y de la relación del todo con cada uno de sus elementos.

 
¿Se abusa de las listas en los artículos?

 

¿Qué reacción te producen los artículos de listas infinitas?