No sé si has escuchado alguna vez la siguiente sentencia: “Exceptuando algunos casos concretos y particulares, el uso de la coma es bastante liberal”. Por hache o por be, llevo toda la vida oyendo algo parecido. Es cierto que la utilización de este signo de puntuación es más subjetivo que los demás, ya que indica una pausa breve que se produce dentro del enunciado. Sin embargo, existen unas normas claras en el uso de la coma que son las que vamos a ver en el presente artículo.

Las pausas vienen marcadas por la necesidad fisiológica de respirar mientras hablamos o leemos, pero la diferente colocación de las comas puede alterar el significado de la frase por completo.

Este titular de prensa dio en su momento mucho juego:

la-coma-usos-incorrectos

Este titular no es del todo incorrecto gramaticalmente, pero sí cambia por completo el sentido de la frase.

Con coma, “Pablo Alborán, reina en la música española”, lo que se hace es coronar a este cantante malagueño como si de una reina de belleza se tratase. Es decir, aquí tendríamos el vocativo “Pablo Alborán” y seguidamente un sustantivo femenino que lo califica, “reina”.

Sin coma, “Pablo Alborán reina en la música española”, el cantante sería el sujeto de la oración al que le sigue el verbo “reinar”, que va acompañado a su vez por un complemento, “en la música española”.

En muchas ocasiones, el uso de la coma vendrá delimitado por el sentido que se le quiera dar a la frase. No es lo mismo decir:

  • No me gusta la carne.

  • No, me gusta la carne.

Hay comas que son obligatorias, otras que no tanto, otras que son incorrectas y otras que cambian completamente el sentido de la frase, como hemos visto en los casos anteriores. Para estructurar mejor este artículo, he pensado en establecer dos grandes apartados:

1.- Usos incorrectos de la coma.

2.- Usos correctos de la coma.

Usos incorrectos de la coma

 

1.- Jamás se pone coma para separar el sujeto del predicado, incluso cuando el sujeto es una proposición subordinada sustantiva en función de sujeto.

  • Juan, es muy alto.*

  • Juan es muy alto.

  • Fumar, puede matar.*

  • Fumar puede matar.

  • Conocer gente nueva, es la mayor alegría para el corazón humano.*

  • Conocer gente nueva es la mayor alegría para el corazón humano.

Excepción: entre el sujeto y el predicado podemos encontrarnos una subordinada adjetiva explicativa que funciona como complemento del nombre y, por tanto, se divide mediante las comas.

  • Conocer gente nueva, que viene de vacaciones a nuestro país, es la mayor alegría para el corazón humano.

En este caso, obsérvese que la secuencia que va entre comas es explicativa y que podemos quitarla sin que merme el significado de la frase. Si la sustituyo por un complemento del nombre, no llevaría coma:

  • Conocer gente nueva de otros países es la mayor alegría para el corazón humano.

2.- Tampoco se coloca ninguna coma para separar el verbo de sus complementos.

  • Pedro compra, manzanas.*

  • Pedro compra manzanas. (CD)

  • Pedro piensa, en ti.*

  • Pedro piensa en ti. (C. Rég.)

  • Las compré, para Luis.*

  • Las compré para Luis. (CI)

3.- No se usa jamás coma tras “pero” cuando le sigue una oración interrogativa o exclamativa:

  • Pero ¿qué has dicho?

  • Pero ¡qué bien que aprobaste!

4.- No se pone coma en las enumeraciones encabezadas por “ni… ni” o “tanto… como”:

  • Ni come ni deja comer.

  • Le gustan tanto los juegos de ordenador como los tradicionales al aire libre.

Usos correctos de la coma

 

1.- El caso más conocido, y en el que menos se yerra, es el de emplear la coma para separar todos los miembros de una enumeración, salvo en el último cuando está precedido de una conjunción (y, e, o, u).

  • Marta compra manzanas, peras, limones y naranjas.

Si los miembros de la enumeración constituyen un sujeto múltiple, tampoco se pone coma detrás del último.

  • Manzanas, peras, plátanos y naranjas exprimidas son los ingredientes del batido de mi tía.

En ocasiones, enlazamos varios sintagmas que cumplen la misma función sintáctica y que afectan a un único enunciado. En este caso, la coma va como en los ejemplos anteriores.

  • Tenía que ir a la compra, al cine, al trabajo y a la escuela.

Son cuatro complementos circunstanciales coordinados por yuxtaposición y el último por conjunción copulativa.

Excepción: se coloca una coma delante de las conjunciones copulativas cuando:

Es consecuencia de todo lo mencionado con anterioridad.

  • Tenía que ir a la compra, al cine, al trabajo y a la escuela, y no sabía de dónde iba a sacar el tiempo para todo.

Cuando la frase es excesivamente larga, se recomienda su uso:

  • Los instrumentos de precisión comenzaron a perder su exactitud a causa de la tormenta, y resultaron inútiles al poco tiempo.

Ejemplo tomado de la Ortografía de la lengua española de 1999

2.- Se utiliza coma cuando se omite el verbo. Es el signo que marca la ausencia del verbo y que separa el sujeto del complemento.

  • En la frutería compré manzanas; en la pescadería, atún; en el mercadillo, coliflores, y en la carnicería, solomillo.

La otra opción a esta frase es colocar punto y coma en el penúltimo de los miembros para continuar del mismo modo las secuencias anteriores.

  • En la frutería compré manzanas; en la pescadería, atún; en el mercadillo, coliflores; y en la carnicería, solomillo.

3.- Siempre van entre comas los vocativos o apelaciones al receptor.

  • Luis, recoge tu cuarto.

  • Escúchame, Luis.

Ojo con no confundir los vocativos con las aposiciones. Estas también van entre comas, pero son incisos que aclaran o matizan información.

  • Los Reyes de España, Felipe y Letizia, están asistiendo a la cumbre del cambio climático.

  • Mario Vargas Llosa, novelista prolífico y representante del boom hispanoamericano, recibe el premio Nobel de literatura.

4.- Los apodos y seudónimos van entre comas cuando se pueden utilizar sin acompañar al nombre.

  • Daniel, el Mochuelo, es un niño de 11 años de familia pobre.

  • Seguramente, en la ciudad se pierde mucho el tiempo -pensaba el Mochuelo– y, a fin de cuentas, habrá quién, al cabo de catorce años de estudio no acierte a distinguir un rendajo de un jilguero o una boñiga de un cagajón. La vida era así de rara, absurda y caprichosa.

El camino, Miguel Delibes

Sin embargo, no se pone coma en los sobrenombres cuando especifican a un nombre:

  • Alfonso X el Sabio sucedió en el trono de Castilla a su padre Fernando III el Santo.

5.- Las interjecciones se separan del resto de la oración empleando la coma:

  • Hola, ¿qué tal estás?

  • ¡Ay!, se me ha caído la tortilla de patatas

  • Ah, ya decía yo que había gato encerrado.

6.- Todos los incisos, matizaciones, comentarios, explicaciones y atribuciones de autoría que aclaran o amplían lo expresado van entre comas.

  • Todas mis amigas, incluidas mis primas, estaban de acuerdo con no celebrar la despedida de soltera.

  • Las palabras, dijo Krishnamurti, solo tienen valor si transmiten el verdadero significado de las ideas que hay detrás de las palabras.

7.- Cuando se altera el orden natural de las frases, anticipando elementos que deben ir pospuestos, suele colocarse una coma en el bloque antepuesto.

La Ortografía de la Real Academia de la Lengua Española propone dos trucos para establecer la necesidad o no de poner comas:

Si el elemento que se antepone permite utilizar la muletilla “en cuanto a” es preferible usar la coma:

  • Dinero, ya no le queda. (En cuanto al dinero, ya no le queda.)

Por el contrario, si en el elemento que se antepone se puede utilizar la expresión “es lo que” o “es el que” no se pondrá coma:

  • Vergüenza debería darte. (Vergüenza es lo que debería darte).

8.- Se pone coma delante de las conjunciones adversativas pero, aunque, sino

  • No sé qué voy a hacer, pero algo se me ocurrirá.

  • Me gustan los tomates, aunque los prefiero crudos.

Sí se puede utilizar coma tras las conjunciones adversativas cuando le sigue un inciso cualquiera:

  • No sé qué voy a hacer, pero, salvo que alguien me dé un buen consejo, algo se me va a tener que ocurrir.

9.- Los conectores discursivos siempre llevan comas. Hay dos opciones:

Cuando los marcadores van al comienzo de la oración, se pone coma tras estos:

  • No obstante, nadie dijo una palabra al respecto.

Si los conectores se sitúan en medio del enunciado, se encuadran mediante las comas:

  • Las emociones y los sentimientos no son la misma cosa, es decir, no deben confundirse estos conceptos.

10.- No se pone coma en los complementos circunstanciales cuando van pospuestos al verbo:

  • Toda la familia comía en la casa de campo.

Los complementos circunstanciales se enmarcan entre comas cuando están en medio del enunciado y proporcionan información ocasional, o cuando se interponen entre otros complementos sintácticos.

  • Nació, hace ya dos años, de forma accidental en el coche.

  • Pienso que, de no ser por las circunstancias, mi vida sería completamente diferente.

Sin embargo, se deja a la elección del autor, el ponerlas o no, cuando los complementos circunstanciales se anteponen a la oración principal:

  • En la casa del campo, comía toda la familia.

  • En la casa del campo comía toda la familia. (Puede no ponerse la coma por la brevedad del periodo.)

  • Allí, me saqué el carné de conducir.

  • Allí me saqué el carné de conducir.

11.- Las secuencias introducidas por “así como” siempre van entre comas.

  • La vida, así como la muerte, es la única certeza posible.

12.- Se usan las comas en las oraciones coordinadas distributivas: ya… ya; ora… ora; bien… bien:

  • Comerás lo que haya, ya prefieras carne, ya pescado.

Pero ¿qué hora es? Me parece que voy a tener que dejar los usos más complicados para otro artículo. Como una introducción a la correcta e incorrecta puntuación de los textos mediante la coma, creo que es suficiente. Próximamente, trataré en mayor profundidad el uso adecuado de la coma en construcciones más complejas.

¿Cómo te llevas con las comas?

 

¿Hay algún uso que se te resista?

 

¿Qué casos son en los que más dudas?