En traducción, la corrección y revisión representa uno de los pasos más importantes del proceso traductor. Además, se considera un aspecto fundamental para conseguir un texto final de calidad. Sin embargo, ¿se encarga siempre un corrector de revisar estos textos?

En realidad, no. No siempre es un revisor o un corrector quien revisa y solventa los errores del texto. En ocasiones, el propio traductor es el único responsable de corregir sus trabajos.

Así pues, si la revisión y la corrección de traducciones son tan importantes, te preguntarás por qué no siempre se llevan a cabo por un revisor o un corrector de textos especializado. Pues bien, principalmente, por dos motivos: por la falta de presupuesto o por el desconocimiento del traductor.

El primer caso es muy sencillo de comprender. Actualmente, el mercado en traducción es muy competitivo. Por lo tanto, muchos traductores se ven obligados a bajar sus precios para poder competir con otros traductores y agencias de traducción. Por consiguiente, sus ganancias son tan ajustadas que no pueden permitirse contratar a un corrector o a un revisor.

Desde mi punto de vista, esta no es la mejor forma de trabajar. Al fin y al cabo, puede que así consigas un encargo, pero si tu traducción no es de calidad, el cliente quedará insatisfecho. Si esto ocurre, lo más probable es que no te vuelva a llamar. Entonces, habrás perdido al cliente.

En algunos casos, este problema se puede solventar si se habla con el cliente. Por ejemplo, desglosando el presupuesto en gastos de traducción y en gastos de corrección. De este modo, el cliente comprenderá el porqué del precio y podrá valorar la calidad. Asimismo, se podría explicar el valor de la corrección y proponerle aumentar el presupuesto.

Sin embargo, la última palabra la tiene el cliente. Es decir, todo dependerá del presupuesto del que disponga o de si este cree necesario contratar a un corrector. En caso de que no desee contar con los servicios de corrección, será el propio traductor el que revise su texto antes de entregarlo.

En cuanto al desconocimiento de los traductores, primero, hay que entender que un buen traductor tiene que saber escribir. Al fin y al cabo, su trabajo consiste en trasladar un mensaje y redactarlo en la lengua de llegada. Por este motivo, algunos traductores piensan que es suficiente con sus conocimientos y que no es necesario contar con la ayuda de nadie.

Pues bien, hay que ser humilde. Los traductores son humanos y se les puede escapar algún fallo, como a todo el mundo. Por eso, es necesario que otra persona revise el texto. Así, podemos asegurarnos de que todo está bien.

Además, los traductores no traducen para sí mismos; traducen para uno o varios destinatarios. Por lo cual, es necesario cerciorarse de que todos los aspectos del texto son comprensibles para los demás y que no hay interferencias con el texto original. Por esta razón, un corrector podrá juzgar la traducción desde un punto de vista externo y podrá confirmarnos que todo se entiende bien.

En definitiva, los traductores tienen que valorar el papel del corrector y del revisor para trabajar con uno de ellos siempre que se pueda.  Ya que, además de asegurar la calidad de las traducciones, conocer tus fallos es un gran método para evolucionar como traductor.

¿Crees que es necesaria la corrección de traducciones?

 

¿Has tenido alguna experiencia, buena o mala, con la traducción o corrección de algún libro?

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