La corrección ortotipográfica de un texto es una revisión de ortografía y de tipografía. Pero ¿se reduce solo a esto? No, no solo.

La corrección ortotipográfica es fundamental en todo texto que vaya a ser publicado, ya sea un artículo, un libro en papel o en formato digital, una receta de cocina o un manual de mecánica de coches.

Quizá pienses que, actualmente con los correctores automáticos de las bitácoras y de los procesadores de textos, no es necesario realizar una corrección ortográfica del texto, pero la verdad es que estos correctores no están muy entrenados a la hora de diferenciar ciertas palabras como: si/sí, qué/que, aún/aun; te/té… En nuestra lengua existen palabras cuya escritura resulta dudosa y ciertas expresiones que también nos ponen a más de uno en un aprieto, así que imagínate la capacidad resolutiva, semántica, gramatical  y contextual que ha de tener un corrector electrónico.

Los errores ortográficos no siempre se producen por desconocimiento del autor, sino por las prisas en la escritura, la cuidadosa atención en el contenido, la envolvente trama o incluso por el hecho de que las teclas en el teclado (b/v) están demasiado cercanas las unas de las otras. Para más información sobre las causas de estos errores puedes leer el artículo  La escritura peligrosa. ¿Quién dijo que el oficio de escritor no entrañase algún peligro?

Al igual que en un periódico la responsabilidad ética, jurídica e intelectual de las opiniones vertidas recae sobre los articulistas y  columnistas que escriben las piezas, en todo texto el autor es el responsable único e indiscutible de la forma en que se presenta el mensaje. Para evitar errores ortográficos, gramaticales y de estilo, tanto los medios de comunicación como las editoriales cuentan con libros de estilo y correctores con el objeto de reducir el error al mínimo. No obstante, el autor es el que firma el escrito. Esta firma significa que la responsabilidad recaerá sobre él en todos los aspectos. Es el autor el último responsable del texto.

Un buen libro pierde todo su valor si está plagado de errores y de incorrecciones ortográficas, gramaticales o de puntuación. Por eso es tan importante que el escritor se preocupe de ofrecer al público el mejor trabajo posible y, para ello, se debe hacer una corrección ortotipográfica del texto.

Ojo al dato que he dicho “plagado”. Por una errata nadie va a crucificar a nadie. En el fondo, la corrección se basa en reducir el error al mínimo. ¿Es posible un texto perfecto? A esta cuestión le daré respuesta en otro artículo.

La corrección ortotipográfica de un texto tiene en cuenta los siguientes planos:

 

ORTOGRÁFICO

  • Corrección de errores ortográficos.

  • Se detecta la omisión, la trasposición o el exceso de grafías: holaak*

  • La correcta acentuación de las palabras. Se acabó el dudar con las nuevas normas de acentuación.

  • Adecuación de la ortografía a los últimos cambios incorporados por la Real Academia de la Lengua Española (2010): mayúsculas, escritura de cifras, abreviaturas…

  • El uso correcto de los signos de puntuación.

  • Normas generales y excepciones de los prefijos en castellano.

GRAMATICAL

  • Los verbos que exigen preposición o no  (incautar algo o incautarse de algo frente a incautarse algo*).

  • El uso gramatical correcto de gerundios, participios irregulares, imperativos…

  • La utilización correcta de los tiempos verbales en español, especialmente los que revisten más dificultades como los del modo subjuntivo.

  • Incoherencias gramaticales.

  • Errores de concordancia.

  • Queísmo y dequeísmo.

  • Laísmo, leísmo y loísmo.

TIPOGRÁFICO

  • Coherencia y cohesión de todo el documento en cuanto a tipografía: titulares, subtítulos, párrafos, márgenes, interlineado, justificación, sangrías, espacios entre palabras…

  • Negritas, versalitas, cursivas, comillas, subrayado…

  • Enumeraciones: unidad en los signos y en las normas empleados.

  • Signos gráficos como, por ejemplo, la raya en los diálogos.

  • Adecuación entre el índice y el resto del documento: coincidencia en los títulos y en los apartados así como en la paginación global.

  • Revisión de la bibliografía según las normas establecidas: ISO, APA…

  • Utilización de las citas o notas al pie de página.

  • La cursiva en los extranjerismos o cómo introducir anglicismos en un texto y asegurar su comprensión.

Un punto muy importante es el de unificar ciertos criterios que no están reglados por ninguna normativa, como por ejemplo la escritura de la palabra Coca-Cola o cola (en función de si te refieres a la marca o a la bebida gaseosa) o el uso de negritas y de cursivas. Se trata, en definitiva, de homogeneizar el texto en todos sus niveles y de reducir el error al mínimo posible. Por eso, en Palabras a medida realizamos una doble revisión de todos los textos, porque cuatro ojos siempre ven más que dos. 

¿Qué aspectos tienes en cuenta en la revisión ortotipográfica de tus escritos?