Ni las prisas ni el móvil son buenas consejeras para la escritura

 

¿Puede ser la escritura una actividad peligrosa? ¿Cuál es el verdadero riesgo al que se enfrenta un escritor? Así como un camionero corre peligro de tener un accidente en la carretera, un atleta de lesionarse en una carrera, un limpiador de resbalarse con el suelo mojado y un cocinero de quemarse entre fogones, el oficio de escritor conlleva un grave peligro, las faltas de ortografía que merman su imagen pública.

¿Quién es escritor? Un escritor es todo aquel que escribe. A día de hoy el escritor no es solo la persona que escribe novelas o amorosos poemas, sino aquella que utiliza la palabra como forma de vida, como sustento, como plataforma de difusión. Periodistas, blogueros, profesores, novelistas, poetas, estudiantes… Todos son escritores porque utilizan el lenguaje escrito para comunicarse.

De la experiencia y de los errores se aprende más que de la teoría y de los aciertos. Por eso escribo el artículo de hoy, para mostrar lo que he aprendido sobre la escritura peligrosa.

Siempre he sido persona de escribir a mano y de corregir en papel con bolígrafo rosa o turquesa (nunca en rojo que parece un castigo). Después, me acostumbré al teclado del ordenador y aprendí a corregir, a leer y a releer en pantalla digital. Ahora, para algunas tareas, escribo utilizando el móvil y puedo decir varias cosas al respecto:

  1. La escritura en el móvil es un atentado contra la ortografía.
  2. La corrección en el móvil, incluso de un irrisorio comentario, es imposible.
  3. El corrector del móvil es lo más ca… que hay.
  4. El móvil acompañado de las prisas convierten un buen texto o una buena acción en algo ilegible e inverosímil.

Solución: He desterrado el móvil de la escritura pública. Mi estado de ánimo y la Marca lo agradecerán. Preferiré tardar unas horas más en contestar correos o comentarios, pero hace unos años no había nada que fuera tan urgente como ahora lo es cualquier notificación.

El móvil, como su propio nombre indica, es movimiento. Es un aparato que se lleva consigo a todas partes y en algunos casos parece que es la prolongación de nuestros dedos. Pero, ¿qué es lo que tiene un móvil que no tengan las demás pantallas?

Ventajas:

  • La facilidad de leer en una pantalla adaptada en la que se puede aumentar la letra gracias al zoom. Irresistible.

  • Una supuesta facilidad de escritura táctil, pues en cualquier momento y lugar se puede escribir y aligerar tareas para después. Movilidad.

Inconvenientes:

  • Al ser la escritura táctil es habitual poner letras de más: preciosoz*; o acortar palabras que ya están incorporadas al diccionario: wapo*, q hacs*.

  • El corrector automático es absolutamente ineficaz: cambia palabras y da por válidas otras que están mal escritas.

 

En mensajes privados con allegados no ocurre absolutamente nada, pero públicamente puede suponer un descrédito para tu Marca o para tu reputación de novelista, de profesor, de periodista, de político o de bloguero.

Después vienen las prisas. Al ser el móvil una prolongación de las manos y al tener la gran habilidad de meterse en el bolsillo, ¿quién puede tirar la primera piedra de no haber cometido alguna falta de ortografía en la escritura móvil? Sí, digo la escritura móvil porque cada día más se escribe mientras se anda, se come, se ve una película… por lo que el foco de atención está en varias cosas a la vez.

Soy de las que cuando contesta correos electrónicos o comentarios utilizando el móvil releo varias veces lo que escribo, porque cada día me fío menos de las trastadas que pueda jugar dicho aparatito. ¡No han sido pocas, no!

Pero claro, las prisas no solo pueden achacarse a la escritura en el móvil. Sería un gran error por mi parte hacer demagogia barata en cuanto a este asunto. Las prisas del mundo 2.0 o 3.0 (no me acuerdo en qué punto estamos) vienen motivadas por el simple hecho de pertenecer a este siglo y a este momento histórico.

Todo es rápido: la comida, los restaurantes, las notificaciones en el móvil, el correo, la lectura, ir al trabajo, volver del mismo, hacer la compra, ir de rebajas, adquirir conocimiento, producir contenidos, difundir en las redes sociales, la audiencia alcanzada, la acción en una novela (ya apenas hay descripciones en las narraciones)… Todos son hechos y acciones. Cuanto más rápido, mejor que mejor.

¿Y qué me dices de cuando un familiar o amigo te manda un mensaje por whatsapp, después te llama y a continuación te escribe por Line, Instagram, correo electrónico, burbujas de Facebook y todos los medios de geolocalización posibles?

No es de extrañar que a la par que se trabaja, que se conduce o que se almuerza se vayan contestando notificaciones. Para escribir se necesita tiempo y una actitud libre de cargas de estrés.

La mayoría de faltas en un escrito se producen por:

 

  • Las prisas tanto en la escritura como en el proceso de corrección.

  • La falta de concentración.

  • La subjetividad en las propias palabras. El peor corrector de un escrito es el propio autor.

  • El poco tiempo dedicado a la planificación de la estructura.

  • Se escribe sin tener en mente unos objetivos claros.

  • La revisión se hace corriendo y si se hace…

  • Se presta poca atención a los detalles: repetición de palabras en el mismo párrafo, una b por una v (están tan cerquita en el teclado, ¡qué claro, es lo que pasa!).

  • La falta de lectura en voz alta que obliga a poner o a quitar signos de puntuación.

  • Pleonasmos o expresiones redundantes.

  • Un exceso de apelación al tú y una fuerte presencia del yo del emisor.

  • Se escribe y se edita al mismo tiempo.

Las condiciones imprescindibles para escribir y hacerlo bien son:

 

  1. Sentarse a escribir y tan solo a escribir. Establecer un diálogo de tú a tú con el procesador de textos.
  2. Trabajar con una ventana abierta: el procesador y algún que otro diccionario preferiblemente en papel.
  3. Terminar el escrito y empezar el proceso de revisión y de corrección, que con toda seguridad llevará más tiempo que la simple escritura.

Recuerda que para escribir bien ni las prisas ni el móvil son buenas consejeras.

¿Qué tal te llevas con la escritura en el móvil?

 

¿Tienes alguna anécdota que contar?

 

¿Cuánto tiempo le dedicas a escribir y a corregir un texto?

 

¿Crees que la mayoría de las faltas se producen por las prisas?

 

Nos encanta leer tus palabras