¿Para qué sirven las tildes?, me han preguntado alguna que otra vez los alumnos. Siempre, les respondo lo mismo: “Para nada, chiquillo, es una invención de estos gramáticos de la Lengua española que les encanta complicarnos la vida a las personas de a pie”.

-¿En serio, profe?, manifiestan asombrados.

-Por supuesto que sí. ¿A qué es lo mismo decir “te gusto” a “te gustó”?

-No, para nada es lo mismo. En la primera, “te gusto” quiere decir que yo le gusto a alguien ahora y en la segunda, “te gustó” se refiere a algo o a alguien en el pasado.

Desde luego, hay que ingeniárselas un poco para encontrar un ejemplo adecuado en función de la edad porque, si son mayores, la diferencia entre “te gusto” y “te gustó” puede dar lugar a mucho juego. En un “te gusto” hay beso y en un “te gustó” ya no hay beso que valga, se quedó en el pasado y en el olvido.

El acento en castellano sirve para distinguir significados, es decir, tiene valor distintivo. De ahí, la importancia de acentuar bien las palabras porque, si no somos cuidadosos, podemos meternos en más de un buen lío.

En el lenguaje hablado, la prosodia y el contexto facilitan la interpretación del mensaje. Se suele decir, que lo que importa no es cada uno de los signos de que consta, sino el contexto. Es decir, el sentido global que se desprende de la presencia simultánea de todos los signos.

Un ejemplo que me gusta mucho poner es la variación del fonema vocálico en la secuencia siguiente:

m-A-s-a / m-E-s-a / m-I-s-a / m-U-s-a

Aisladamente, el cambio de la vocal produce significados diferentes, que hacen referencia a distintos objetos o realidades. Si encontramos en un papel la palabra “mesa”, sería imposible, sin ayuda del contexto, pensar que el autor quería referirse a una “musa”, a una “misa” o a una “masa”.

Otro ejemplo:

En la mesa hay un plato.

Si varío el fonema vocálico, se da por hecho que es un error, por lo que resulta sencillo reconstruir el sentido y la palabra originaria, gracias al contexto:

En la masa hay un plato.

En la misa hay un plato.

En la musa hay un plato.

Como iba diciendo, en el lenguaje hablado el contexto y la entonación son fundamentales para evitar equívocos. Pero en el lenguaje escrito, al no existir la entonación, necesitamos utilizar un signo gráfico, la tilde (´).

En español existen tres clases de acentos:

El acento prosódico es, según la Ortografía de la RAE, la mayor intensidad con la que se pronuncia una sílaba dentro de una palabra aislada o un monosílabo dentro de su contexto fónico. Se suele producir una elevación del tono de voz o una mayor duración en la emisión de esa sílaba. Es decir, la sílaba tónica es la que tiene mayor fuerza y la átona es la de menor intensidad.

Ca-BA-llo (no se acentúa porque es llana –la sílaba tónica es la segunda empezando por el final de la palabra- y acaba en vocal).

Pe-LÍ-cu-la (es esdrújula –la sílaba tónica es la tercera- y se acentúa como todas las esdrújulas y sobresdrújulas).

Ca-MIÓN (es aguda –la sílaba tónica es la primera del final- y se acentúa porque acaba en “n”).

Este acento prosódico tiene un valor distintivo en función de la sílaba en la que recae. Por ello, se coloca el acento gráfico o la tilde sobre la vocal de la sílaba tónica, según las reglas establecidas, para distinguir entre varios significados que pueden adquirir algunas palabras y que podemos considerar muy “similares”, al menos, en su escritura (exceptuando la tilde).

bito es costumbre.

Habito es la primera persona del singular del presente de indicativo.

Habi es la tercera persona del singular del pretérito perfecto simple.

También existe el acento diacrítico que es el que se utiliza para diferenciar el significado de los monosílabos. No es lo mismo decir “te quiero” a  “quiero té”. El primero es un pronombre que no se acentúa y el segundo es un sustantivo que sí se acentúa.

Otros tripletes de palabras interesantes, que se me han ocurrido y que he ido recopilando, son los siguientes (las palabras que no existen llevan un asterisco):

Término (sustantivo: palabra), termino (verbo: 1.ª sg. pres. ind.) y terminó (verbo: 3.ª sg. pret. perf. simple)

Desánimo (sustantivo), desanimo (verbo: 1.ª sg. pres. ind.) y desanimó (verbo: 3.ª sg. pret. perf. simple)

Lío (sustantivo: embrollo; y verbo: 1.ª sg. pres. ind.), lio (verbo: 3.ª sg. pret. perf. simple) y lió* (no existe)

Cálculo (sustantivo), calculo (verbo: 1.ª sg. pres. ind.) y calculó (verbo: 3.ª sg. pret. perf. simple)

Pálpito (sustantivo), palpito (verbo: 1.ª sg. pres. ind.) y palpitó (verbo: 3.ª sg. pret. perf. simple)

Árbitro (sustantivo), arbitro (verbo: 1.ª sg. pres. ind.) y arbitró (verbo: 3.ª sg. pret. perf. simple)

Próspero (sustantivo), prospero (verbo: 1.ª sg. pres. ind.) y prosperó (verbo: 3.ª sg. pret. perf. simple)

Crítico (sustantivo), critico (verbo: 1.ª sg. pres. ind.) y criticó (verbo: 3.ª sg. pret. perf. simple)

Médico (sustantivo), medico (verbo: 1.ª sg. pres. ind.) y medicó (verbo: 3.ª sg. pret. perf. simple)

Público (sustantivo), publico (verbo: 1.ª sg. pres. ind.) y publicó (verbo: 3.ª sg. pret. perf. simple)

¡Ojo!, porque también hay unos dobletes la mar de seductores:

Mi inglés está muy mal. // Mis ingles están muy mal.

Mi mamá está morena. // Mi mama está morena.

El* Pepe las prefiere rubias. // El pepé las prefiere rubias.

Título de un artículo de Carmen Rigalt para El Mundo

*Ante nombre propio de persona nunca se pone artículo. Sin embargo, en la charla coloquial a veces se utiliza y lo he hecho a propósito para marcar la diferencia entre los términos seleccionados.

El bebé se bebe la leche.

Yo domino el dominó. // Él dominó la partida de dominó.

El revólver se disparó. // El revolver las cosas ajenas está mal.

Como dudar es de humanos, nuestro objetivo es minimizar la vacilación y extirparla de raíz. También te pueden resultar interesantes ciertas parejas y tripletes de vocablos que han sido tratados con anterioridad en Palabras y expresiones que suscitan dudas en su escritura o Palabras de escritura dudosa.

¿Conoces otro triplete o doblete de palabras que resulte interesante?

 

¿Se te ocurre alguna frase graciosa que pueda dar lugar a “malentendidos” por su diferente acentuación?