La preparación de un discurso para brillar y volar tiene como eje fundamental el binomio acierto-error. Nadie nace sabiendo. Casi todo lo que sabemos lo vamos aprendiendo a lo largo de la vida mediante la prueba y el ensayo. Por eso es muy importante controlar el sentido de culpa para que el miedo no se dispare. Pero, miedo, ¿a qué? A equivocarse y, por lo tanto, a sentirnos ridículos. Los españoles poseemos un gran sentido del ridículo.

Cuando un actor se equivoca, lleva indefectiblemente asociado un sentimiento de culpa. Un director, que entienda a los actores, sabe que es fundamental desplegar un abanico de estrategias para evitar que el actor se bloquee y repita el fallo entrando en una espiral de errores en cadena. Un director que entienda a los actores sabe que cada actor es un mundo y que, por lo tanto, hay que tratar a cada uno de una forma específica. Un buen director debe ser un experto en la escucha atenta y en la visión parabólica.

Justo lo que yo te ofrezco como coach. Por eso es muy importante la sesión de diagnóstico que consta de dos partes complementarias. Lo que tú dices de ti o sabes de ti que, con respecto a tu imagen y a hablar en público suele ser más negativa de lo que realmente es, y lo que yo averiguo de ti, que siempre va a ser más amable y objetivo, porque casi todo se puede corregir y reorientar y porque mi trabajo consiste en aumentar tus virtudes, que las tienes, y eliminar o esconder tus defectos, de los que, con toda seguridad, eres excesivamente consciente, es decir, que los exageras. El miedo escénico hace ver fantasmas donde no los hay.

A lo largo de las sesiones te ayudaré a que te vayas sintiendo seguro y confiado.

Si tienes el discurso ya elaborado, lo iré puliendo contigo en cuanto a la forma y a la estructura, sustitución de palabras, eliminación de repeticiones innecesaria, acentuación de las partes más importantes, elaboración de algunas frases con impacto,  distribución de pausas y silencios, la elocución adecuada, el ritmo preciso, trucos para su memorización…

Si quieres que te ayude a elaborar tu discurso, elegiremos cuidadosamente las ideas básicas, los pilares sobre los que se asentará y la estructura más adecuada para llamar la atención.

No olvides la célebre receta del gran director Billy Wilder para que una película tenga éxito:

“No aburrir, no aburrir, no aburrir”

Recorreremos el camino juntos para que, al final del viaje, te sientas orgulloso y satisfecho. No hay fórmulas mágicas. Solo el trabajo común basado en la confianza mutua.

Para ampliar la información sobre estas promociones especiales para brillar con el discurso, pinchar sobre este enlace:

¿Qué te parecen las reglas de oro de Billy Wilder? 

 

¿Crees que es posible mitigar el miedo escénico?