Un texto no es solo una secuencia de palabras, dispuestas unas tras otras tanto en el espacio como en el tiempo. Un texto, para que sea considerado como tal, debe poseer una serie de propiedades fundamentales. Pero ¿qué es un texto?

Cuando se escribe un texto no solo se emite un mensaje de cualquier manera y en cualquier lugar, sino que se tiene en cuenta una serie de factores como la intención y la finalidad comunicativas, el contexto y la organización de los elementos. Estas son las propiedades del texto, es decir, la adecuación, la coherencia y la cohesión.

La adecuación textual

Es la propiedad según la cual el texto resulta adecuado a la situación comunicativa. Se adapta al contexto. Para explicar este concepto a mis alumnos siempre les pongo los mismos ejemplos y lo entienden a la primera:

Imagina que estás en una discoteca, ¿sería adecuado mantener una charla filosófica sobre Kant o Nietzsche?

Como poderla tener se puede, pero no sería lo recomendable si te quieres enterar de lo que dice tu interlocutor y si no quieres dejarte la voz de tanto gritar para que te puedan escuchar.

Imagina que vas a una entrevista de trabajo, ¿sería adecuado que le hablaras al entrevistador como si fuera tu mejor amigo?

En principio, lo correcto sería adoptar un registro formal. No es conveniente ser demasiado coloquial o vulgar: “Eh, mira, tío, que yo estoy aquí porque lo valgo”.

Imagina que asistes a una boda ibicenca, ¿sería correcto vestirse de negro?

Los aspectos que la adecuación tiene en cuenta son:

1.- La presentación del texto: tipografía (tipo y tamaño de letra, realces, subrayados, negritas, cursivas…) y disposición (márgenes, sangrías…).

2.- El propósito o la intención comunicativa: informar, formar, entretener, opinar, declarar, preguntar, persuadir, solicitar algo… Básicamente, todos los textos se orientan, grosso modo, hacia la objetividad o la subjetividad.

3.- El registro: es decir, la relación entre emisor y receptor que puede ser de igualdad, de superioridad o de inferioridad. También se habrán de tener en cuenta los saberes compartidos por ambos, la relación jerárquica (jefe-trabajador; vendedor-cliente; madre-hijo…) y la actitud psicológica, que será de cercanía o de lejanía. Por ejemplo, los anuncios bancarios quieren transmitir seriedad en sus productos y servicios y por ello suelen dirigirse de usted a los clientes. Sin embargo, la última tendencia es mostrar cercanía, compromiso y confianza. Para lograrlo, se dirigen de tú al posible cliente.

4.- El género y la tipología textual: la información sigue el esquema de pirámide invertida (va de lo más a lo menos importante), mientras que la opinión sigue el esquema de los géneros expositivos—argumentativos, cuya estructura está claramente dispuesta y ordenada para lograr convencer al interlocutor de que los razonamientos del autor son los acertados.

5.- El tema ha de ser coherente: si voy a escribir sobre coches no es muy práctico hablar sobre los efectos perjudiciales del tabaco, aunque sí puedo hablar sobre el efecto de los motores en la contaminación atmosférica.

6.- El canal: no es lo mismo preparar un texto para su publicación que para su recitación ante un auditorio. Tampoco es lo mismo escribir una noticia o un reportaje de información que un artículo de opinión. Un texto en línea tiene una serie de características que no se pueden permitir en los textos impresos como los enlaces o las informaciones complementarias.

Te puede resultar de interés conocer cuáles son las reglas básicas que debe cumplir todo texto.

La coherencia textual

La coherencia determina que la cantidad de información en el texto es la adecuada. Esta información estará dispuesta de forma ordenada y bien estructurada. En este punto hay que:

1.- Seleccionar la idea o tema principal.

2.- Relacionar las ideas secundarias con el tema global. ¿Existe una relación directa o indirecta?

La coherencia siempre es un fenómeno de selección y de organización, porque debe existir una conexión con el todo que es el texto.

3.- Organizar las ideas de forma lógica en párrafos. ¿De qué forma se organiza la información? Hay que seguir un orden lógico y evitar el caos, las repeticiones innecesarias y la mezcla de ideas.

4.- Elegir una estructura adecuada al texto. Las más habituales son:

  • La analizante (deductiva): la idea principal va al principio y se desarrolla a lo largo del texto.

  • La sintetizante (inductiva): la idea principal no tiene lugar hasta el final del texto y suele ser consecuencia de todo lo anterior.

Ejemplo de un texto sin coherencia:

Laura, ayer vimos Juan cuando tú eras pequeña íbamos al supermercado de Huelín pero mis deberes eran difíciles y nadie me ayudaba aunque el perro salía y me dijo que le dijiste que fíjate que no sé cuándo sucede estas cosas de los libros me gusta Romeo y Julieta.

Otro ejemplo sería:

Los niños se alegraron al abrir los regalos que estaban junto al árbol de Navidad. Las clases estaban acabando y ya tenían ganas de que llegaran las navidades.

La cohesión textual

La cohesión es un texto bien cosido, hilvanado. Es la conexión que se da entre todas las partes. Es un fenómeno sintáctico. La transición entre una frase a otra y de un párrafo a otro debe estar bien trabada y articulada.

Los procedimientos que se emplean son:

1.- Repetición: de la entonación o modalidad oracional; de esquemas sintácticos; de las formas verbales; o de las palabras claves a lo largo del texto.

2.- Sustitución: mediante la sinonimia y la antonimia; el campo semántico; las palabras baúl o comodines; y por medio de pronombres y de adverbios que facilitan la economía del lenguaje.

Volvió a su país, una tierra marcada por mil arrugas.

De repente entró en su casa. Allí se sentía diferente.

Todos cometemos errores, pero hay equivocaciones que se pagan caras.

Mi madre me regaló un libro por Navidad. Ella siempre ha hecho lo mismo y me encanta.

3.- La elipsis evita repeticiones innecesarias:

Yo llegué, yo vi, yo vencí.

Llegué, vi, vencí.

4.- El uso de los conectores discursivos o argumentativos, cuya finalidad es conectar de forma lógica las distintas partes de un texto.

Ejemplo de texto sin cohesión:

La niña se comió una manzana. La manzana estaba pocha. La tiró por la ventana fue a la compra donde compró peras manzanas y compró peras y compró limones y compró chocolate le encantó el dulce que le llevó su abuela.

 

¿Conocías estas propiedades del texto?

 

¿Las tienes en cuenta cuando escribes o te sale de forma natural?