Vengo de vuelta con las comas. El artículo anterior, La coma: usos incorrectos y correctos, fue una introducción a este signo de puntuación. Sin embargo, se me quedaron algunas cuestiones en el tintero. No me suele gustar escribir artículos excesivamente largos y que resulten pesados hasta para los lectores avezados, así que decidí dividirlo en dos tiradas. De esta forma, resulta más amena la lectura. En este artículo, trataré otros usos más complejos de la coma en construcciones absolutas y subordinadas.

1.- La coma y las construcciones absolutas

Las cláusulas absolutas tienen su origen en la gramática latina, concretamente en el ablativo absoluto. Son construcciones con el verbo en forma no personal (participio, infinitivo o gerundio) que modifican la oración y que expresan cierta temporalidad. Siempre se separan de la oración principal mediante las comas:

  • Terminada la función, fuimos al restaurante. (Construcción de participio)

  • Mis amigas, arreglándose con esmero, estaban listas para la despedida. (De gerundio)

  • César, al apuntar el alba, partió. (Construcción de infinitivo)

  • Al aparecer tu novio, todas nos fuimos (Construcción de infinitivo)

Generalmente, suelen anteponerse a la oración principal o funcionar como incisos. ¿Qué ocurre cuando van pospuestas? Cuando van tras de la oración principal, suelen acarrear ciertos cambios sintácticos, por lo que la coma dependerá de la longitud de la secuencia:

  • Fuimos al restaurante cuando terminó la función.

  • Mis amigas estaban listas para la despedida, una vez que acabaron de arreglarse con esmero.

  • Cesar partió cuando apuntó el alba.

  • Todas nos fuimos en cuanto apareció tu novio.

2.- La coma y las muletillas interrogativas

Las muletillas interrogativas siempre están precedidas por una coma:

  • Me dijiste que preferías carne, ¿no?

  • Vas a venir a la fiesta, ¿verdad?

3.- La coma en construcciones causales

Se pone coma delante de ya que, puesto que, pues, que

  • Seguro que viene, ya que me lo ha confirmado por teléfono.

No se pone coma delante del porque cuando expresa una causa impepinablemente relacionada con la oración principal:

  • El suelo está mojado porque ha llovido.

Sin embargo, sí se pone coma delante de este porque cuando es consecuencia y afirmación de lo expresado en la oración principal. ¿Me he hecho un lío? Con el ejemplo se verá más claro:

  • Ha llovido, porque el suelo está mojado.

¿Ha quedado claro? Creo que no, ya que veces la teoría queda muy bonita, pero la verdad es que la diferencia entre ambas se centra en un pequeño matiz. En la primera se afirma con rotundidad que el suelo está mojado debido a la lluvia y en la segunda se deduce que ha llovido porque el suelo está mojado. ¿A que así está más claro?

4.- La coma en construcciones finales

Por regla general, cuando la oración final se antepone a la principal se suele aislar mediante comas (es opcional en caso de que la frase sea muy breve):

  • Para ser feliz, tienes que dejar de preocuparte tanto.

  • Para ser feliz tienes que dejar de preocuparte tanto.

  • Para poder ser feliz en tu vida y estar predispuesto a todas las sorpresas agradables de la existencia, tienes que dejar de preocuparte tanto por nimiedades. (Esta oración, al ser más larga, sí necesita separarse mediante la coma).

Si la oración final va pospuesta no se requiere del uso de la coma.

  • Tienes que dejar de preocuparte tanto para ser feliz.

Para rizar un poco más el rizo, como en el caso anterior, se pondrá coma, o no, dependiendo del matiz. Se pondrá coma cuando exprese una orden (“Tienes que dejar de preocuparte tanto, para ser feliz“) y no se pondrá cuando formule una condición (“Tienes que dejar de preocuparte tanto para se feliz“, puesto que expresa que si quieres ser feliz, tendrías que dejar de preocuparte…).

5.- La coma en construcciones condicionales y concesivas

Cuando la oración condicional o concesiva precede a la principal se aísla mediante comas, salvo que sea muy breve, que se puede omitir, según decisión personal:

  • Si pasas por la tienda, compra un par de tomates. (Condicional)

  • Aunque me digas que no, seguiré haciendo lo que quiera. (Concesiva)

Si va pospuesta, no se pondrá ninguna coma:

  • Compra un par de tomates si pasas por la tienda.

  • Seguiré haciendo lo que quiera aunque me digas que no.

6.- La coma en construcciones comparativas

Cuando comparamos dos realidades no se pone nunca comas. El ejemplo más simple es:

  • Eres más alto que Juan.

Si esta frase no lleva coma, tampoco se pondrá en otras más extensas:

  • Comer es tan bueno como dormir.

7.- La coma en construcciones consecutivas

Tampoco se pone coma en estas oraciones:

  • Juan practica tanto deporte que siempre está fatigado.

Las conjunciones consecutivas son: tal…que; tan… que; tanto… que; o de tal manera… que.

8.- La coma y las reduplicaciones de palabras

Podemos dividir las reduplicaciones en dos tipos: por un lado, están las repeticiones de una misma palabra para aclarar algún significado (aquí, sí se pone coma); y, por otro lado, las duplicaciones enfáticas o expresivas de ciertos términos (estas no llevan comas).

  • Me he comprado un coche nuevo, coche que alcanza los 180 km en tres segundos (no sé si estoy siendo muy exagerada).

  • Quiero café café.

  • Tenía una melena larga larga.

  • La barba era muy muy velluda.

Hasta aquí ha llegado el segundo artículo sobre las dichosas comas. Como puedes observar, en muchos casos hay excepciones en cuanto al sentido expresado en la frase y libertad para que el escritor la puntúe de un modo u otro, dependiendo de su intención y finalidad comunicativa.

Espero que te haya gustado el artículo y que te haya resultado útil.

¿Tienes alguna duda relacionada con este signo de puntuación?

 

¿Cómo te llevas con las comas?

 

¿Hay algún caso particular que se te resista?