¿Acentuar o no acentuar? Esa es la cuestión

 

Me encanta la lengua castellana y leer gramáticas y ortografías. Es mi hobby (afición) particular. Pero lo cierto, es que últimamente se dan tantos cambios en la ortografía española, que la RAE no puede sacar un nuevo volumen a cada innovación o contratiempo.

¿Cómo nos enteramos? Por los diversos medios de comunicación. En ocasiones, se forma un auténtico revuelo y hasta por Twitter nos llegan noticias como la aceptación de nuevas palabras: amigovios. Nunca habíamos escuchado esta palabra en España, pero teníamos otros términos para designar este concepto.

Pero hoy no voy a hablar de las nuevas palabras incorporadas al diccionario, sino de los últimos cambios que afectan a la gramática y a la ortografía. Son cambios para bien en la mayoría de los casos porque simplifican la escritura.  El único problema es que existe una cierta ambigüedad y deja que los hablantes decidan qué hacer al respecto. Y es aquí donde a veces se mezclan las churras con las merinas.

Desde el siglo XVIII, La RAE está haciendo el esfuerzo de aproximar la escritura de nuestra lengua a su pronunciación para evitar casos de lenguas internacionales donde por ejemplo “knowledge” se pronuncia /noulich/. Algo inverosímil en español, cuyo aprendizaje se ve mejorado gracias a la correspondencia entre grafías y sonidos. No obstante, aún quedan algunos desajustes como los usos de «b», «v», «g», «j» y, por supuesto, la «h».

En el siglo XX se realizaron pocos cambios con respecto a la ortografía, así, por ejemplo, en 1911 la preposición “a” dejó de llevar tilde y se ha tendido a la reducción de grupos consonánticos extraños como obscuro* por oscuro; substancia* por sustancia; substraer* por sustraer; y a la corrección de acentuaciones hiáticas. No obstante, la RAE no ha conseguido implantar en los hablantes la reducción de psicología por sicología (ambas correctas).

Así que los cambios más significativos y que se consideran faltas de ortografía son:

 

  • Guion no lleva tilde desde 1999, cuando se considera diptongo a efectos ortográficos. Es decir, se pronuncia en el mismo golpe de voz /guion/, por lo que no hay ruptura, sino unión.

 

  • Truhan, consituiría una falta ponerle tilde. La «h» intervocálica al ser muda no impide la formación de un diptongo /truan/ /tru-án/*.

 

  • Guie y crie cuando se refieren a la primera persona del singular del pretérito perfecto simple tampoco llevan tilde. Sería incorrecto escribir guié* y crié*:
    • Yo guie la conversación hacia el punto que me interesaba.

 

  • Los triptongos riais y fiais no llevan tilde en la vocal de en medio, pero sí averiguáis o termináis. La diferencia estriba en que son monosílabos y estos no suelen acentuarse si no presentan opciones de duda. Por ejemplo, té (sustantivo, bebida) frente a te (pronombre átono); si (condicional) frente a sí (afirmativo).

 

  • Hui, tampoco se acentúa cuando se refiere al pasado. Hui y uy se diferencian tanto en el modo de pronunciarse como en su escritura (una con «h» e «i» latina y otra sin «h» y con «y» griega). Por lo tanto no existe ambigüedad de sentido en ningún caso.
    • Me acobardé y hui.
    • Uy, se me ha olvidado llamarte.

 

  • Pronombres demostrativos: este/esta/esto – ese/esa/eso – aquel/aquella/aquello. La diferencia entre pronombre y determinantes es que los primeros sustituyen al sustantivo y se ponen en su lugar y los segundos acompañan a un nombre.
    • Esta casa es de mi madre. (DETERMINANTE)
    • Esta es de mi madre. (PRONOMBRE)
    • El verbo estar en 3ª persona del singular del presente siempre se acentúa: Hoy está insoportable.

Antiguamente, se acentuaban los pronombres para evitar los casos de controversias, pero hoy no hace falta. Lo único que si se acentúa una vez, hay que hacerlo en todos los demás casos.

  • Esta* es de mi madre y ésta* es de mi padre. (Siempre o nunca).

Consejo: Siempre y cuando el contexto no ayude a solventar las dudas sobre si es un adjetivo o un pronombre, no acentúes los demostrativos, así no habrá lugar a equívocos.

  • Solo, no se acentúa. Antes se ponía tilde para marcar la diferencia entre:
    • El adjetivo: me siento solo.
    • Y el adverbio: solo como pasta, que se podía sustituir por “solamente como pasta”.

 

Sin embargo, la RAE otorga el beneplácito a los hablantes en los siguientes casos, donde queda al libre albedrío el acentuar o no las siguientes palabras.

 

  • Período o periodo

  • Policíaco o policiaco

  • Austríaco o austriaco

  • Alvéolo o alveolo

  • Evacúa o evacua

  • Adecúa o adecua

En estos últimos casos de palabras, puedes hacer lo que quieras: poner tilde o no ponerla.

Así que voy a parafrasear a Javier Marías en el artículo Discusiones ortográficas I, cuya lectura me ha proporcionado ejemplos suficientes para redactar y completar esta entrada:

“¿Cómo saber, si no, lo que se está diciendo en la frase «Estaré solo mañana»? Si se la escribe en un mail un hombre a su amante, la diferencia no es baladí: sin tilde significa que estará sin su mujer; con tilde que mañana será el único día en que estará en la ciudad. No es poca cosa, la verdad. Por menos ha habido homicidios”.

Depende del estilo y del gusto de cada uno, la elección de utilizar las nuevas normas de acentuación, sobre todo, las ambiguas que dejan al hablante decidir qué hacer. Hay para quienes son un atropello a la lengua y para otros es una evolución natural en la que se simplifica la escritura para asemejarla más a la lengua hablada. Porque si una lengua es un organismo vivo, puede fluir y evolucionar conforme lo hace la sociedad.

Mi consejo es que decidas lo que decidas, procura que siempre sea igual en el texto.

 

De todos modos si alguna norma puede causarte dudas, háznoslo saber y le daremos solución.

 

Nos encantará conocer tu opinión