Casi siempre se ha considerado la escritura como una actividad individual y, en cierto modo, es así porque crear viene del término latino creare, que significa dar a luz una idea, parir. No obstante, la creación en solitario o de forma individual no es la única que existe. Hay otros modelos de creación de textos, ya sean ensayos, artículos, cuentos, novelas…

Seis modelos de creación de textos

 

1-. El modelo individual de creación de textos

Es el que todos conocemos y al que todos aspiramos cuando queremos escribir. Destaca la soledad, el silencio y el diálogo unidireccional con la pantalla o el papel en blanco. Tan temidos son los bloqueos del escritor como famosa es la imagen del creador atormentado que entabla una lucha diaria con sus propias palabras. También existe el polo opuesto, el del escritor que no entiende la creación como sufrimiento, sino como divertimento. Escribir y crear es la expresión máxima de la felicidad.

Sea como fuere, en ambos modelos se atormenta a la pareja o a los familiares con la lectura en voz alta de los fragmentos o con la exposición de los problemas en la estructura, en la trama o en los personajes. Se trata, en definitiva, de compartir los sinsabores de la creación individual. Se necesita expresar en voz alta el torrente de ideas y de pensamientos.

2-. El modelo colectivo de creación de textos

Este me gusta especialmente, aunque ya apenas se practica.

Surgió en la Edad Media cuando los juglares componían sus obras para entregarlas a la colectividad, para que el pueblo añadiera y quitara elementos según su propio criterio. No existía aún el concepto de autor, pues dato curioso es que el primer escritor que tuvo conciencia de su obra fue Don Juan Manuel, que estaba muy preocupado por la posteridad de sus manuscritos (aunque un incendio acabó prácticamente con todos ellos). No obstante, el primer escritor que firmó sus obras fue Gonzalo de Berceo. Actualmente, es un modelo que no se ejercita en demasía, pues resulta bastante romántica la idea de la creación colectiva.

Un ejemplo de creación colectiva fue El almirante flotante. Es una novela de detectives escrita por G. Chesterton, Agatha Christie y Dorothy L. Sayers. Cada autor escribía un capítulo sin saber el final y una persona se dedicaba en exclusiva a dar coherencia a la trama argumental. Surgió ante la crítica de los policías que pensaban que, en las novelas detectivescas, era muy fácil demostrar quién era el asesino porque se sabía con antelación.

3-. El modelo de creación y de participación activa

Se deriva del anterior y, en este caso, la audiencia o los lectores participan activamente en el proceso de creación. La metodología es la siguiente:

Se plantea un párrafo o una frase de inicio. Después cada lector continúa el fragmento con la mejor idea que se le ocurra. Aquí, sí se firma la contribución hecha a la obra.

Este modelo de creación es muy divertido, totalmente inesperado y sorprendente porque nunca se sabe hasta dónde se pueden ir torciendo los hilos del argumento, pero cuenta con un gran inconveniente: para que funcione es necesario la implicación del lector y del potencial autor con el objetivo de que llegue a buen puerto la propuesta de creación.

Hace un par de años, El País llevó a cabo una iniciativa de este tipo a la que llamó “serie encadenados”. El inicio fue propuesto por el escritor Celso Castro (A Coruña, 1957), autor de Entre culebras y extraños. Funcionó la propuesta y el relato tiene un buen final. Las normas de participación eran:

¿Cómo participar y votar en ‘Encadenados’?

Cada lunes un escritor empezará un relato que los lectores de EL PAÍS pueden continuar. Ese texto añadido se elegirá entre los enviados por los lectores y así cada día hasta el viernes, cuando un último texto cerrará el cuento. En la edición impresa del domingo se publicará el relato completo, con los créditos respectivos de cada autor. Se trata de elaborar un relato coral, un juego literario más conocido en el argot creativo como cadáver exquisito.

Para participar y votar

Los textos de los lectores deben tener un máximo de 500 caracteres. Los participantes deben registrarse. Las aportaciones se recibirán hasta las 13.00 (hora peninsular española) de cada día. Entonces, la sección de Cultura elegirá tres propuestas para que los lectores de EL PAÍS voten en la web la mejor continuación del cuento. El horario de votaciones de los lectores será entre las 16.00 y las 19.00 (hora peninsular española). Después se publicará el párrafo más votado en la edición digital y volverá a comenzar el período de envío de propuestas.

Fuente: El País, Una extraña afinidad

4.- El modelo de creación conjunta

Para llevar a cabo este modelo de creación hacen falta, como mínimo, dos personas. Además, la compenetración entre ambas tiene que ser elevada. El éxito o fracaso dependerá de la capacidad para trabajar en equipo.

Puede plantearse el proceso de dos maneras diferentes, aunque las posibilidades son infinitas: cada autor escribe un capítulo alterno; o bien, un autor puede dedicarse al hilo argumental y el otro a la ambientación, a los detalles, a la recopilación de material…

Cabe destacar la novela La última respuesta de Alex Rovira y Francesc Miralles que ganó el Premio de Novela Ciudad de Torrevieja 2009, dotado en 500 000 euros. En las novelas ilustradas (cómics), también suele ser habitual contar con la participación de dos autores.

Famosa ha sido la saga juvenil Odio el rosa que está escrito por dos autores. Se plantea una lectura en formato tradicional y otro a través de medios digitales para mejorar el hábito lector en los jóvenes poniendo en marcha unos modelos más adaptados a su realidad inmediata. La aventura transmedia ha sido el calificativo con el que han designado a este modelo de lectura que aúna soportes digitales e impresos:

Dos historias paralelas ambientadas en un futuro próximo protagonizadas por un chico, Dani, y una chica, Sara, con destinos que se cruzan. Ambas historias se complementan entre sí e irán evolucionando con cada entrega de la saga, ampliándose a través de los contenidos transmedia.

Odio el rosa

No me quiero olvidar de un formato de creación conjunta que es muy divertido: las epístolas, las cartas o los correos electrónicos. Alguna vez que otra, he puesto en marcha proyectos de este tipo, y la verdad es que los resultados han sido muy gratificantes. Puede hacerse sobre temáticas específicas: un tema concreto, una creación literaria, una exposición de pensamientos o, simplemente, unas cartas de amor.

5-. El modelo de la creación versus el de la no creación

Se conoce también como el ghost writer o el negro en español. Alguien le encarga a otra persona que escriba un libro o unas memorias. Famoso fue el caso de Ana Rosa Quintana, pero seguro que ha habido más a lo largo de la historia. El punto negativo es que el verdadero escritor rechaza la autoría para siempre, aunque no debe olvidarse el hecho de que previamente se llegó a este acuerdo.

6-. El modelo de creación con acompañamiento

Hay dos formas de acompañamiento:

El público. El autor comparte con sus lectores todo el proceso de creación tanto sus sinsabores como sus alegrías. Es el caso de las bitácoras de autor o de la iniciativa de Oye Deb que ha propuesto a sus lectores una especie de mecenazgo o de preventa de su libro de viajes para dedicarse a la creación sin preocupaciones. A cambio ofrecerá material a sus mecenas sobre el proceso: elección de portada, desarrollo del libro, bloqueos y soluciones (las suyas), promoción, edición… Se trata de vivir la creación desde dentro, desde el mismísimo momento en que se gesta la obra, pues normalmente nos llegan las florituras maquilladas del paso del tiempo cuando el libro ya está acabado y en librerías. Aquí puedes echarle un vistazo a Ísland: lo que pasa realmente antes de que un libro vea la luz.

El asesor. Es una persona que acompaña la obra en su totalidad. No solo es un editor que revisa qué partes son atractivas, o no, para los lectores, sino que se centra en la creación a la medida del autor, lo guía, le da alternativas, lo orienta, le ayuda a solucionar sus bloqueos de escritor. Ejerce de corrector, de segunda cabeza pensante, de entrenador, de animador, de consejero y, a veces, hasta de psicólogo. Este es nuestro modelo en la asesoría para escribir. Un asesoramiento centrado en las necesidades del escritor porque tu estilo, tus palabras y tus ideas son lo importante.

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