¿Cómo prepararse para una exposición oral en clase?

 

Está claro que todo el mundo sabe hablar, pero no todo el que habla es un buen comunicador. Realizar una exposición oral en clase puede resultar tarea sencilla, pero no lo es en absoluto porque implica tanta o más preparación que estudiar para un examen. ¿Por qué? Porque en el examen tenemos tiempo para pensar las respuestas, mientras que una exposición oral requiere poner toda la carne en el asador durante escasos minutos.

Generalmente, la exposición oral suele trabajarse poco en clase porque requiere de mucho tiempo, el alumnado no responde a la actividad (muchos no la hacen por vergüenza o porque no se la preparan) o no se sabe muy bien cómo evaluarla (las rúbricas y algunas herramientas de las nuevas tecnologías permiten evaluar ipso facto la exposición). Personalmente, me gusta realizar todos los trimestres, al menos, una exposición oral porque cada día estoy más convencida de la necesidad de hablar en público y de desarrollar todas las habilidades comunicativas y competencias orales que la lengua nos brinda.

Realizar una exposición oral para brillar en clase es una actividad de comunicación complejísima porque simultáneamente entran en escena varios factores:

  • El Power-Point

  • La información o investigación realizada

  • La voz

  • El tono

  • El timbre

  • La velocidad a la hora de hablar

  • La adecuada pronunciación de las palabras

  • Los silencios y las pausas

  • La postura corporal

  • Los gestos corporales

  • El espacio

  • El público

Las claves del éxito de una exposición oral en clase pueden resumirse en:

  1. Preparación

  2. Ensayo

  3. Dominio del tema: hay que contar, no memorizar ni leer.

  4. Capacidad de improvisación (por si se olvida algo o se produce alguna interrupción o pregunta).

  5. Si es posible, habilidades comunicativas (algún chiste, anécdota, insertar una valoración personal o experiencia propia…)

Si me preguntan, ¿qué es más importante para realizar una exposición oral de diez? Diré, sin ninguna duda, que hay que ser como un actor: nos tenemos que meter en el papel y para ello hay que ensayar, ensayar y ensayar. En el momento en que salimos a hacer la exposición oral, el espectáculo ha comenzado y hay que brillar. Nos lo tenemos que creer.

The show must go on

Os dejo a continuación una presentación en Prezi sobre cómo realizar una exposición oral en clase con ejemplos de lo que debe hacerse y de lo que no es conveniente hacer, así como con vídeos breves que nos ayudarán en la preparación: 

Si no aparece la presentación, por favor, pincha sobre este enlace: La exposición oral

Siempre cuento la misma anécdota sobre cómo fue mi primera exposición oral: ¡Un desastre! Fue en la Universidad, tenía que hablar sobre cómo se ha tratado el tema del suicidio desde el punto de vista legal y social en las diferentes culturas lo largo de la historia. Era la última de la clase en exponer, iba vestida de blanco inmaculado y me derramé un café encima. Es decir, tenía todos los ingredientes para que aquello fuese un fracaso absoluto y lo fue. La profesora se levantó, vino a mirar mis anotaciones, me interrumpió la exposición porque solo leía los papeles… en fin… peor, imposible. NADIE ME PREPARÓ NUNCA PARA ELLO.

¿Por qué es importante realizar exposiciones orales en clase en el colegio y en el instituto? 

Yo lo tengo claro: para que a nadie más le pase lo mismo que me ocurrió a mí, para que cuando alguien vaya a una entrevista de trabajo pueda y sepa dominar los nervios, para que cuando una persona llegue a la Universidad no le tiemblen las piernas en una intervención ante cien personas, para que cuando decida presentarse a unas oposiciones pueda con la parte oral, para poder liderar una reunión de trabajo, para hablar delante de un micrófono en la boda de tu mejor amiga o de tu hermano; en definitiva, para crecer como personas y ser dueños de nosotros mismos y no de nuestros nervios.

Hay una canción de Mago de Oz que dice:

«Dicen que de todos los animales de la creación, el hombre es el único que bebe sin tener sed, come sin tener hambre y habla sin tener nada que decir, por eso es mejor forjar el alma que nublarla, es el fin del camino».

 

Forjemos nuestro camino, hablemos, expongamos nuestras ideas y usemos las palabras para convencer y vencer

 

¿Tienes alguna anécdota de tus primeras exposiciones orales?

¿Te gustaría compartirla con nosotros?